Los incendios forestales en España han arrasado más 14.000 hectáreas y en los últimos 15 años ha sido el peor verano por las altas temperaturas registradas. El de Ateca, en Zaragoza, es el último de los incendios que han sobrecogido a la península ibérica este verano. Paradójicamente originado por una empresa que realizaba tareas de repoblación forestal, el fuego se apagó y los vecinos volvieron a sus casas este jueves, cuatro días después de iniciarse.
Imágenes de satélite muestran casi el momento concreto en el que prendieron las llamas el lunes 19 de julio. Son las más recientes disponibles: en los próximos días los satélites capturarán de nuevo la zona y será posible observar el desastre completo.
El de Ateca, uno de los más devastadores de lo que llevamos de verano, se suma a los más de 300 de incendios que ha habido en España este año, según las estimaciones del Sistema Europeo de Incendios Forestales. Hasta la fecha son, concretamente, 324. Y suman más de 200.000 hectáreas calcinadas.
Como se observa en el siguiente gráfico, que incluye datos hasta el día 16 de julio cuando aún íbamos por 140.000 hectáreas, el verano de 2022 está rebasando los límites de los últimos quince años. Supera ya al de 2012, que cerró con 190.000 hectáreas quemadas.
Lo ‘normal’ en estas fechas —teniendo en cuenta los datos medios de los últimos 15 años— es acumular unas 20.000 hectáreas quemadas. Pero en el momento de escribir este artículo llevamos diez veces más.
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