Debido a la guerra entre Rusia y Ucrania que ha provocado la crisis de los energéticos, este verano, la industria aeroportuaria resultará afectada en sus ingresos a pesar de que argumentan ya tienen preparado toda la operación preparada para esta temporada vacacional.
El precio del combustible, que supone más de una tercera parte del coste operativo de estas empresas, ha registrado un incremento del 76,6% en lo que va del año, un aumento que de acuerdo con analistas del sector ya se ha reflejado en un incremento en los precios de los billetes en detrimento para el consumidor final.
Con la permanencia del conflicto internacional, el precio de las importaciones de la turbosina, de las cuales depende el mercado mexicano, se ha multiplicado. En enero pasado, un litro de turbosina distribuido en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México se cotizaba en 13,40 pesos, seis meses más tarde, en junio, el mismo litro se vendió en casi 24 pesos, según los datos de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), principal comercializador secundario de este combustible en el país.
Sobre esta alza generalizada, que impacta directamente en su estructura de costes, la aerolínea Volaris contestó por escrito que ellos seguirán de cerca los precios de combustibles para mantener eficiencias de costos y una estructura de costos saludable. “Aún con la prevista volatilidad en los precios de combustibles durante el año, Volaris considera que su flota de última generación será el mejor activo para sortear el alza del petróleo y, con ello, evitar subir tarifas en menor medida que sus competidores”, comentó. Actualmente, esta aerolínea cuenta con 113 aeronaves y para 2023 el 60% de su flota será ecoeficiente, lo que, según sus pronósticos, generará ahorros en el consumo de combustible del 5% por año respecto a su flota actual.
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