Con el propósito de disminuir el índice de violencia, Canadá prohibirá la importación de armas de fuego a partir del 19 de agosto.
Esas armas “tienen un sólo propósito, matar personas”, dijo el ministro de Seguridad Pública, Marco Mendicino, en una rueda de prensa anunciando la medida.
El gobierno agregó en un comunicado que la prohibición para particulares y empresas es una medida temporal, establecida para “durar hasta que entre en vigor la congelación nacional”, que se espera que suceda para el otoño boreal.
El grupo PolySeSouvient, que representa a sobrevivientes y familias de víctimas de la violencia armada, saludó lo que consideró una “medida importante e innovadora que sin duda retrasará la expansión del mercado canadiense de armas de fuego hasta que se apruebe el proyecto de ley” sobre la congelación.
Por su parte, la Coalición Canadiense por los Derechos de las Armas de Fuego (CCFR, por sus siglas en inglés) calificó la medida como “otro abuso del procedimiento con fines políticos”.
“Si el gobierno quisiera realmente reforzar la seguridad pública, haría todo lo posible por prohibir la importación ilegal de revólveres y pistolas en Canadá”, declaró a la AFP Rod Giltaca, director general del CCFR.
A pesar de todas las medidas de Ottawa para intentar reducir la violencia armada, los expertos se mantienen escépticos sobre su eficacia, destacando que el contrabando de armas desde Estados Unidos es el verdadero problema.
El miércoles, la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (CBSA, por sus siglas en inglés) anunció dos importantes incautaciones en el oeste del país de “armas de fuego fantasmas”, que no tienen número de serie y son difíciles de rastrear.
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