En medio del pulso por la Liga que el Atlético y el Real Madrid han estirado hasta el último día, aparece Ronaldo, leyenda blanca, máximo accionista y presidente del Valladolid, el rival de los rojiblancos en la última jornada del sábado. Si el Atlético quiere el título sin depender de lo que haga el Madrid contra el Villarreal, debe vencer en Zorrilla. Un empate o una derrota permitirían a los blancos llevarse el título si suman sus tres puntos en el Di Stéfano. En cierto modo, Zidane y Ronaldo comparten destino, como de galácticos. Aunque sus clubes se encuentren hoy muy alejados: el francés aún puede atrapar su segunda Liga seguida; el brasileño necesita una carambola triple para no descender.
El idilio de Ronaldo con el Valladolid se sitúa en su punto más bajo. El equipo perdió el domingo en Anoeta contra la Real Sociedad (4-1), y al llegar a Pucela la expedición se encontró una pancarta en la fachada del estadio que señalaba al presidente: “Ronaldo culpable”. Él no lo vio. Ni había estado en San Sebastián ni había viajado con el equipo. Lo primero que se supo de él después de la derrota en un partido decisivo para las opciones de permanencia fue al día siguiente, a través del Instagram de Bruno Gagliasso: el actor brasileño publicó un breve vídeo en bucle en el que brinda con el exfutbolista a bordo de una embarcación que flota frente a la isla de Formentera.
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El presidente de la federación de peñas del Valladolid, José Antonio Pérez, pone voz al descontento de la afición: “Él puede estar en un yate, o hacer lo que quiera, pero no creo que sea el momento de una fotografía así”, dice. Varias personas cercanas al club reconocen en privado que entienden el enfado extendido en la ciudad.
El director de gabinete de presidencia, David Espinar, rebaja la relevancia a la imagen respecto del conjunto: “Él se sigue comportando como desde el principio. No ha cambiado nada su compromiso, ni sus ganas. Sigue encima del día a día del mismo modo. Sigue sufriendo mucho”, afirma.
Sin embargo, según el presidente de las peñas, para los aficionados sí ha cambiado mucho desde aquellos instantes iniciales de enamoramiento, cuando Ronaldo llegó a Valladolid en septiembre de 2018, después de comprar el 51% de las acciones por 21 millones. Al terminar la presentación del acuerdo en el Ayuntamiento, el exfutbolista y el alcalde fueron caminando a un restaurante y necesitaron que la policía local les abriera paso entre el millar de aficionados que salió a la calle. Pérez, que también estuvo en aquella comida, tan ilusionante, resume el desencanto: “Ha dejado morir al equipo”, sostiene. Se refiere a un reproche muy extendido en la ciudad por la falta de intervención del exfutbolista, por ejemplo cambiando al entrenador, Sergio González. Solo han ganado uno de los últimos veinte partidos. La crónica del partido de la Real de El Norte de Castilla insistía en la queja: “El proyecto de Ronaldo se resquebraja en lo deportivo, sin que el presidente y máximo accionista haya hecho nada por detener la sangría”. Espinar explica que el presidente “entendía que el entrenador debía seguir hasta el final de la temporada”.
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