Desde el pasado 29 de marzo, entró en vigor en todo el país una normativa que prohíbe la venta de comida chatarra en planteles escolares, tanto públicos como privados. La medida, parte del programa federal Vida Saludable, busca hacer frente a la creciente crisis de obesidad infantil en México, donde actualmente 4 de cada 10 menores viven con sobrepeso u obesidad.
La regulación aplica para todos los niveles educativos y prohíbe específicamente la comercialización de productos con sellos de advertencia, tales como refrescos, frituras, dulces, pastelillos y embutidos. A cambio, se promueve el consumo de alimentos naturales, locales, sin azúcares añadidos ni exceso de sodio o grasas.
Entre los productos permitidos se incluyen frutas frescas o deshidratadas, verduras crujientes como jícama y zanahoria, palomitas naturales sin mantequilla, elotes hervidos, tlacoyos sin manteca, tostadas caseras con guacamole o queso fresco, gelatinas sin azúcar con frutas, y bebidas como aguas frescas sin azúcar o atoles tradicionales.
Además de establecer restricciones, la estrategia contempla herramientas para acompañar a las familias y cooperativas escolares en esta transición. El sitio oficial vidasaludable.gob.mx ofrece recetarios regionales y manuales prácticos con menús equilibrados, como sopa de garbanzo con verduras (receta sugerida desde Nuevo León) o tortitas de avena con atún y ensalada (una de las propuestas del recetario de Jalisco).
La nueva normativa también incluye lineamientos para quienes administran las cooperativas escolares, quienes deberán capacitarse y ofrecer únicamente productos permitidos. Según la Secretaría de Educación Pública, esto representa no solo un cambio en la oferta de alimentos, sino una oportunidad para fomentar hábitos saludables desde la infancia y transformar la cultura alimentaria en las escuelas.
Además, se alienta a las familias a involucrar a niños y niñas en la elección y preparación de sus refrigerios, planificar con anticipación, usar productos locales y evitar el uso de plásticos de un solo uso.
Autoridades federales recalcaron que la medida no busca castigar ni restringir de forma arbitraria, sino educar e impulsar decisiones alimentarias informadas, con beneficios a largo plazo para la salud de la población infantil.
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