El papa Francisco, primer pontífice latinoamericano de la historia, falleció este 21 de abril a los 88 años, dejando vacante la sede de Pedro y abriendo un nuevo cónclave en el Vaticano. Con su muerte, comienza una etapa de intensas especulaciones sobre quién lo sucederá, aunque como recuerda un refrán italiano, “quien entra al cónclave como papa, sale como cardenal”, advirtiendo contra las apuestas prematuras.
Entre los nombres que resuenan con más fuerza figuran hombres de distintas latitudes, ideologías y trayectorias. El italiano Matteo Maria Zuppi, arzobispo de Bolonia, es señalado como uno de los favoritos. Cercano a la visión pastoral y social de Francisco, Zuppi es apodado el “Bergoglio italiano”. Conocido por su trabajo con la Comunidad de Sant’Egidio y su sencillez, su estilo de vida recuerda al de los “curas de calle”. Recientemente, ha tenido un rol diplomático en la guerra entre Rusia y Ucrania, aunque su perfil progresista podría despertar resistencias entre sectores más conservadores.
Otro italiano con peso es Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano desde 2013. Figura moderada y diplomática, Parolin ha sido protagonista en acuerdos con gobiernos como el de China y Venezuela. Aunque su experiencia pastoral es limitada, su trayectoria como “número dos” del Vaticano y su fluidez en varios idiomas lo hacen un fuerte contendiente.
Desde Francia, Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella, ha ganado notoriedad por su enfoque inclusivo hacia migrantes y musulmanes, así como por su cercanía ideológica con Francisco. Nacido en Argelia en una familia de inmigrantes españoles, es un intelectual con formación en teología y filosofía. Organizó una importante conferencia internacional en 2023 con el papa como invitado, y si fuera elegido, sería el primer papa francés desde el siglo XIV.
Por su parte, el húngaro Peter Erdö es visto como un candidato de consenso. Teológicamente conservador pero pragmático, ha sabido mantenerse cercano al pontificado de Francisco sin enfrentamientos directos. Su perfil internacional y su manejo de varios idiomas podrían facilitar la reconciliación con la Iglesia ortodoxa rusa. No obstante, ha generado controversia por su postura durante la crisis migratoria de 2015, alineándose con las políticas restrictivas de Viktor Orbán.
Desde África, el cardenal Peter Turkson, originario de Ghana, también figura en las quinielas. Con una larga trayectoria pastoral y una destacada labor en temas de justicia social y medio ambiente, ha sido una figura relevante tanto bajo Juan Pablo II como con Francisco. Aunque ha declarado que ha rezado para no ser elegido, su perfil mediático y su trabajo en el Vaticano podrían inclinar votos a su favor.
En Asia, el filipino Luis Antonio Tagle ha sido calificado como el “Francisco asiático”. Con un estilo pastoral cercano y una larga carrera en la Iglesia, fue trasladado a Roma por Francisco para dirigir el Dicasterio para la Evangelización. Aunque su nombre se vio empañado por una crisis de liderazgo en Caritas Internationalis en 2022, no se le considera responsable directo. Habla varios idiomas y representa una región clave para el futuro del catolicismo.
Desde Malta, Mario Grech ha sido uno de los impulsores de la reforma sinodal promovida por Francisco. Inicialmente considerado conservador, ha evolucionado hacia posiciones más inclusivas. Su perfil dialogante y su papel como secretario general del Sínodo de los Obispos le otorgan visibilidad y conexiones con muchos cardenales. Sin embargo, también ha sido blanco de críticas internas por sus posturas reformistas.
En América, el estadounidense Joseph Tobin, arzobispo de Newark, es mencionado como un potencial outsider. Aunque la elección de un papa estadounidense sería poco probable por razones geopolíticas, Tobin ha ganado respeto por su gestión transparente en escándalos de abusos y su apertura hacia la comunidad LGBTQ+. Su experiencia internacional y su perfil pastoral lo colocan como una figura de unidad, aunque con menos probabilidades reales de ser elegido.
El español Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, encarna el espíritu social y pastoral de Francisco. Ha trabajado como misionero en África y fue elevado al cardenalato por el papa argentino. Como presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha enfrentado temas delicados como los abusos sexuales, aunque sus respuestas han generado críticas por minimizar la magnitud del problema. Si los cardenales buscan continuidad, su proximidad a Francisco podría ser un punto a favor o en contra, según el rumbo que se quiera tomar.
Con perfiles que oscilan entre la continuidad y el cambio, el próximo cónclave reunirá a 135 cardenales electores. En juego está no solo el liderazgo espiritual de más de mil millones de católicos, sino también el futuro político, social y doctrinal de una institución en transición.
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