El arándano rojo, conocido como cranberry, se erige como un emblema de resiliencia agrícola. Este pequeño fruto, caracterizado por su intenso color y brillo natural, requiere para su cultivo condiciones específicas y un cuidado extremo del suelo, algo que solo se logra en selectos lugares del planeta. Recientemente, Chile ha consolidado su posición como el mayor productor mundial, alcanzando una sorprendente cosecha de 30,000 toneladas, significando un momento crucial para la industria.
La región de Los Ríos, en el sur de Chile, representa el entorno ideal para el crecimiento de este fruto, donde humedales y bosques nativos coexisten en un clima propicio. En los campos de Cran Chile, la práctica agrícola se basa en la precisión, sin reliance en artificios. Este enfoque permite que la comunidad local, profundamente comprometida con la tierra, participe activamente en el proceso de cultivo.
La cosecha se lleva a cabo en los alrededores de Valdivia, donde la geografía de humedales y flora nativa no solo sustenta el cultivo, sino que también respeta el ecosistema. El arándano, originario del norte de América, ha sido parte de la alimentación y prácticas medicinales de comunidades indígenas durante siglos. Actualmente, sus condiciones óptimas de crecimiento en Chile se deben a inviernos fríos, veranos templados y suelos ideales.
Durante gran parte del año, los arbustos crecen en camas preparadas con arena fina que facilitan un desarrollo saludable de sus raíces. Cuando los arándanos maduran, se inundan estas camas con agua cristalina, permitiendo que los frutos sean recolectados con una técnica conocida como “cosecha húmeda”. Este método no solo facilita la recolección, sino que también transforma el paisaje en un mar de arándanos flotantes.
Una vez recolectados, los frutos son transportados a una planta procesadora en Lanco, donde se someten a estrictos estándares de calidad antes de ser distribuidos internacionalmente. Este modelo cooperativo de Ocean Spray, que agrupa a más de 700 familias productoras, garantiza que los beneficios se distribuyan entre sus miembros mientras se toman decisiones en conjunto. Desde Lanco, los arándanos se transforman en jugos, jaleas y otros productos que llegan a más de 90 países.
Felipe Donoso, gerente agrícola de Cran Chile, destaca que la verdadera evolución pasa por la innovación, asegurando que la empresa mantenga su superficie cultivada pero actualice las variedades. Los retos actuales se centran en la calidad del fruto y el uso eficiente de los recursos, con un enfoque en mejorar sin comprometer el medio ambiente.
La jefa de Desarrollo Territorial y Sustentabilidad de Cran Chile, Claudia Bustamante, subraya la importancia de restaurar y cuidar el ecosistema, integrando prácticas sostenibles en la operación. Desde 2018, ha habido un esfuerzo por reforestar con especies nativas, restaurar canales y reciclar el agua utilizada en la cosecha, promoviendo un entorno saludable que ha visto el retorno de aves locales.
Desde un modesto inicio con 300 toneladas en 1995, Chile ha alcanzado una producción que se multiplica por cien, posicionándose como un líder en el mercado de arándanos. Este progreso es un testimonio del compromiso de un país que ha abrazado este cultivo ajeno, desarrollando un modelo agrícola ejemplar que integra la modernidad con prácticas tradicionales y respetuosas del entorno.
La información presentada corresponde a datos de 2025.
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