Los hospitales de la Franja de Gaza informaron que, en las últimas 24 horas, han recibido los restos mortales de 51 palestinos debido a los ataques israelíes, según las autoridades sanitarias de la región. Recientemente, múltiples ataques han dirigido su foco hacia refugios y lo que anteriormente se conocían como zonas humanitarias, donde miles de desplazados se encuentran en condiciones precarias, viviendo en tiendas de campaña.
Desde el 18 de marzo, cuando Israel puso fin a un alto el fuego de seis semanas con Hamás, el Ejército israelí ha intensificado sus ofensivas, aumentando el control sobre aproximadamente el 50% del territorio gazatí. Esto ha estado acompañado de un bloqueo que ha restringido la entrada de alimentos, combustible, medicinas y otros artículos esenciales en Gaza durante casi 60 días.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) alertó recientemente sobre la entrega de sus últimas reservas de alimentos a 47 cocinas que apoya en la región, advirtiendo que podría quedarse sin recursos en cuestión de días. Las familias palestinas enfrentan dificultades extremas para alimentarse, con un plato de arroz y algunas verduras enlatadas siendo, a menudo, lo único disponible. La carne, la leche, el queso y las frutas han desaparecido casi por completo, mientras que el pan y los huevos escasean y su precio ha aumentado desmesuradamente. Grupos de derechos humanos han calificado el bloqueo como una “táctica de hambre”, sugiriendo que dicha estrategia pone en riesgo a toda la población y podría constituir un posible crimen de guerra.
Además, el PMA ha declarado que tiene más de 116.000 toneladas métricas de ayuda alimentaria listas para ser introducidas en Gaza, suficientes para cubrir las necesidades de un millón de personas durante cuatro meses.
Por otro lado, miles de israelíes salieron a las calles de Tel Aviv en una manifestación exigiendo un alto el fuego y un acuerdo para la liberación de rehenes que Hamás mantiene en Gaza. Las autoridades israelíes han manifestado que la reanudación de la ofensiva militar y el endurecimiento del bloqueo tienen como meta presionar a Hamás para que libere a los rehenes capturados en el ataque del 7 de octubre de 2023, que desató la guerra. El primer ministro Benjamín Netanyahu ha reafirmado su compromiso de continuar con la ofensiva hasta que Hamás sea desarticulado, así como hasta que todos los rehenes sean devueltos.
Hamás, por su parte, ha declarado que liberará a los 59 rehenes restantes, de los cuales se cree que 24 están vivos, solo a cambio de prisioneros palestinos, un alto el fuego duradero y la retirada total de Israel de Gaza, tal como se acordó en el anterior alto el fuego que finalizó en enero.
El grupo islamista ha enviado una delegación de alto nivel a El Cairo con el objetivo de intentar restablecer el alto el fuego, que fue roto el mes pasado por los bombardeos israelíes. Durante estos encuentros, se anticipa que se discutirá una visión para la reconstrucción de Gaza y la finalización de las hostilidades.
Este complejo contexto no solo refleja la tensión y el sufrimiento en la región, sino que también subraya la urgente necesidad de una solución que aborde tanto las preocupaciones humanitarias como la seguridad a largo plazo.
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