Al hablar de Santa Fe, en el poniente de la Ciudad de México, uno no puede evitar imaginar la imponente silueta de modernos rascacielos que han definido su paisaje urbano. Este corredor se ha establecido como uno de los principales núcleos de oficinas en la capital, aunque actualmente enfrenta importantes retos, especialmente en cuestiones de movilidad.
Con un asombroso 1.3 millones de metros cuadrados en este submercado de oficinas, Santa Fe alberga una vacancia del 22%, según datos de la consultora Colliers. Esta cifra pone de manifiesto que el corredor concentra una cuarta parte de la superficie desocupada de edificios corporativos en la Ciudad de México. En contraste, otras zonas como Reforma y Polanco están experimentando una recuperación postpandemia más significativa.
La huella que dejó la pandemia de 2020 y el auge del trabajo híbrido ha cambiado el panorama del arrendamiento de espacios de oficinas. Muchos inquilinos están optando por ubicaciones más céntricas y accesibles, lo que ha llevado a un descenso en la demanda en Santa Fe. Según Ausencio Lomelín, director general de Colliers CDMX, la zona aún muestra potencial, con cerca de 100,000 m² de oficinas rentadas al año y precios que son hasta un 25% inferiores a los de los corredores más cotizados de la ciudad.
Sin embargo, la tasa de disponibilidad sigue por encima de lo considerado un mercado saludable. A pesar de este desafío, algunos signos apuntan a una posible recuperación, impulsada por ajustes de precios y la anticipada mejora en la infraestructura de transporte.
Uno de los obstáculos más significativos para el crecimiento de Santa Fe es la movilidad. Muchos usuarios reportan traslados que superan dos horas desde sus hogares, desincentivando a las empresas a establecerse en la zona. No obstante, se proyecta que las nuevas obras de transporte del gobierno de la Ciudad de México y de la administración federal ayudarán a reactivar la economía del área. Destacan proyectos como el Cablebús y el Tren Interurbano, que buscan mejorar la conectividad.
Estos proyectos clave incluyen:
– La Línea 3 del Cablebús, con una inversión de 2,600 millones de pesos, que abarca 5.5 kilómetros y tiene la capacidad de mover hasta 34,000 pasajeros diarios, reduciendo el tiempo de traslado entre Santa Fe y el centro de la ciudad de 40 a 21 minutos.
– El Tren Interurbano “El Insurgente”, que conectará Zinacantepec con Observatorio, pasando por Santa Fe, y que tendrá una capacidad para 230,000 pasajeros diarios, aunque se espera su completa operatividad hacia finales de 2025.
– La modernización del Cetram Observatorio, que operará como un nodo de interconexión entre el tren, el Metro y otros sistemas de transporte masivo.
La reactivación del corredor de oficinas de Santa Fe depende, en gran medida, del éxito de estas iniciativas. Con una combinación de mejoras en el transporte y ajustes en el mercado, esta zona podría recuperar su atractivo y contribuir al dinamismo de la economía de la Ciudad de México. La información presentada corresponde a la fecha de publicación original, el 14 de mayo de 2025.
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