El fisicoculturismo brasileño se tiñó de luto tras la trágica muerte de Wanderson da Silva Moreira, un atleta de 30 años que perdió la vida en plena competencia durante el evento Pantanal Contest, realizado en Campo Grande, capital del estado de Mato Grosso do Sul, Brasil. El competidor sufrió un paro cardiorrespiratorio luego de su tercera aparición sobre el escenario, según informó el medio Infobae.
De acuerdo con testimonios recogidos, Da Silva Moreira ya había manifestado síntomas de malestar antes del colapso. A pesar de sentirse mal, decidió continuar con su participación en el torneo. Tras bambalinas, su estado se agravó y terminó desplomándose. El cuerpo médico del evento intervino de inmediato para brindarle atención de urgencia, aplicándole maniobras de resucitación durante aproximadamente una hora y veinte minutos. Sin embargo, todos los esfuerzos fueron en vano.
Wanderson padecía hipertensión, condición que él mismo había reconocido antes del evento. En días previos, el atleta había compartido en redes sociales un emotivo mensaje dedicado a su esposa y a sus dos hijos, en el que prometía regresar a casa con el trofeo de la competencia.
El fallecimiento del joven culturista generó una oleada de críticas en redes sociales, no solo por las condiciones en las que continuó el evento a pesar de la tragedia, sino también por la falta de respaldo institucional. El Pantanal Contest, fundado en 2021 por el Comité Nacional de Fisico, se promociona como un trampolín hacia certámenes de alto nivel como Mr. Olympia Brasil y el Arnold Classic Sudamérica. No obstante, no cuenta con la acreditación oficial de la Federación de Fisicoculturismo y Fitness de Mato Grosso do Sul (IFBB-MS).
Amado Moura, presidente de dicha federación, señaló que el torneo no cumple con los requisitos necesarios para asegurar la integridad de los atletas. Según sus declaraciones, existen otros eventos similares que, aunque populares, no están reconocidos por las autoridades deportivas, y cuya organización se centra más en obtener ganancias económicas y exposición mediática que en el desarrollo real de los competidores.
Moura explicó que en las competencias avaladas por la IFBB-MS se exige a los atletas la realización de pruebas médicas previas y la firma de documentos de responsabilidad. Aun así, admitió que estos procedimientos no bastan para garantizar un control efectivo sobre el estado de salud ni sobre el uso de sustancias por parte de los participantes. En sus palabras, cada atleta debe asumir la responsabilidad de lo que consume, en conjunto con su entrenador, ya que las federaciones no pueden fiscalizar completamente este aspecto.
A través de un comunicado, los organizadores del Pantanal Contest lamentaron profundamente el fallecimiento de Wanderson da Silva y afirmaron que la respuesta médica fue inmediata. Según su versión, en menos de 20 segundos el atleta ya estaba recibiendo atención y, en menos de cinco minutos, se sumaron al operativo dos unidades del SAMU con soporte avanzado. Sin embargo, pese a la rapidez del auxilio, nada fue suficiente para evitar el desenlace fatal.
El caso ha vuelto a encender el debate sobre las condiciones en las que se realizan ciertos torneos de fisicoculturismo en Brasil, y sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad, supervisión médica y regulación en este tipo de competencias, en las que los límites del cuerpo humano suelen llevarse al extremo.
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