La fascinación por lo desconocido y lo místico siempre ha encontrado su lugar en nuestras vidas, especialmente en el arte, donde se entrelazan visiones metafísicas y expresiones creativas. En esta ocasión, se ha inaugurado una notable exposición titulada Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, un viaje curado por David Eduardo Caliz Manjarrez que invita a explorar la íntima relación entre el arte y las prácticas esotéricas.
La exposición, que permanecerá abierta hasta febrero de 2026 en el Museo Nacional de Arte, invita al público a sumergirse en un universo en el que el espiritismo, la clarividencia, la astrología y el terror cósmico se manifiestan a través de más de 200 obras. Según Caliz Manjarrez, la astrología es parte del “inconsciente colectivo” de nuestra sociedad, una afirmación que resuena en la especial atención que se presta al horóscopo en comparación con otros aspectos menos recordados, como el tipo de sangre.
Entre las diversas piezas expuestas, se destaca un retrato al óleo de Francisco I. Madero, realizado por Joseph Leitsch en 1911. Este retrato se complementa con publicaciones de la época que reflejan, a menudo de manera irónica, el interés espiritista de Madero. La capacidad de estas obras para capturar momentos históricos y sus complejidades revela cómo la adivinación ha influido en la percepción del arte.
Dentro de la exposición, varios arquetipos artísticos resuenan con la perspectiva de Carl Gustav Jung, quien argumentaba que imágenes como las de los arcanos del tarot pueden reflejar los diversos aspectos de la experiencia humana. Obras de artistas como Juan Téllez Toledo y Leonora Carrington aportan una dimensión adicional a esta reflexión, uniendo lo espiritual y lo visual.
Además, el público tiene la oportunidad de interactuar con instalaciones contemporáneas, como una mesa de tarot con cartas intervenidas, que fomentan el diálogo sobre el lugar de lo esotérico en la historia cultural. Este aspecto es particularmente atractivo para visitantes que buscan conexiones significativas entre su vida cotidiana y el arte.
Durante el recorrido, la interacción entre los asistentes destaca un interés por compartir su propio conocimiento astrológico, lo que subraya cómo el arte puede servir como catalizador para la exploración personal y colectiva. Comentarios como "Yo soy capricornio en Sol y virgo en Luna" resaltan un intercambio cultural que va más allá de la mera observación estética.
La expo presenta también proyecciones cinematográficas, como una selección del aclamado film de Alejandro Jodorowsky, La montaña sagrada, que complementa la atmósfera de sorpresa y revelación que caracteriza al evento.
El curador destaca que esta muestra busca romper con la racionalidad excesiva de nuestra era actual, ofreciendo al espectador la oportunidad de adentrarse en el subconsciente y explorar el azar, los sueños y la incertidumbre. La exposición se convierte así en un espacio de reflexión donde el arte y la adivinación se reúnen en un diálogo profundo.
El Museo Nacional de Arte, ubicado en Tacuba 8, Centro Histórico, Alcaldía Cuauhtémoc, invita a todos a descubrir Bajo el signo de Saturno, una exposición que, sin duda, promete atraer a un gran número de visitantes y dejar una huella duradera en el panorama cultural local.
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