La reciente aparición de un brote de gripe aviar en Brasil ha llevado al país a suspender la exportación de aves de corral, una medida que podría tener repercusiones significativas en la economía nacional y en la lucha contra la inflación alimentaria en curso. Brasil, reconocido como el mayor exportador mundial de carne de pollo, dirige aproximadamente un tercio de su producción hacia mercados internacionales. En este contexto, la región de Rio Grande do Sul se ha convertido en el foco de atención, ya que fue allí donde se detectó el primer caso, siendo responsable de alrededor del 12% de los pollos sacrificados en 2024.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) ha recomendado adoptar un enfoque de zonificación para controlar el brote, que se centra en las áreas afectadas, sin extender restricciones a todo el país, un movimiento que podría mitigar los efectos en el comercio internacional. Sin embargo, los analistas sugieren que los grandes productores avícolas, tales como BRF y JBS, podrían lidiar con un exceso inmediato de oferta debido a la disminución de las exportaciones.
De acuerdo con José Carlos Hausknecht, socio de la consultora MB Agro, aunque algunas exportaciones podrían encontrar nuevos mercados, el impacto de la reducción en las ventas internacionales resultará en un aumento de oferta dentro del mercado nacional. Esto podría contribuir a una caída de precios, aunque se espera que este efecto sea breve. La inflación de los alimentos ha afectado considerablemente la imagen del Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con un aumento del 5.5% en los precios al consumo registrado en los 12 meses previos a abril y un incremento del 7.8% en los precios de productos alimenticios.
Los expertos advierten que cualquier posible alivio en la inflación alimentaria debido a esta situación podría ser limitado. Adenauer Rockenmeyer, economista y coordinador del Foro de Agronegocios del Consejo Regional de Economía de Sao Paulo, enfatiza que el impacto desinflacionario será probablemente marginal. Además, se ha expresado preocupación respecto a que si el brote no se controla y se expande a más granjas, podría resultar en sacrificios masivos de aves, lo que afectaría no solo la oferta de pollo, sino también la de huevos, aumentando aún más las presiones inflacionarias.
Con esta dinámica en juego, Brasil enfrenta un delicado equilibrio entre controlar la enfermedad y gestionar sus consecuencias económicas, una realidad que seguirá de cerca tanto el Gobierno como los consumidores.
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