Lucha continua por la justicia racial: cinco años tras la muerte de George Floyd
Han pasado cinco años desde que la muerte de George Floyd a manos de la policía de Mineápolis desencadenara un clamor global por justicia racial. En mayo de 2020, el desgarrador grito de Floyd, alertando que no podía respirar mientras un agente presionaba su cuello, resonó no solo en las calles de Estados Unidos, sino en todo el mundo. Su trágica muerte se convirtió en un símbolo de la lucha contra la brutalidad policial y el racismo sistémico, generando protestas masivas que exigían rendición de cuentas y reformas.
En este marco, Shareeduh McGee, prima de Floyd, ha mantenido viva su memoria, advirtiendo que la pérdida de su primo no debe ser en vano. Desde entonces, grandes corporaciones y gobiernos han prometido esfuerzos significativos para enfrentar la discriminación, y conversaciones sobre racismo estructural pasaron a estar en primer plano de la agenda pública. Sin embargo, cinco años después, la situación ha cambiado drásticamente.
A pesar del potencial transformador del movimiento, estadísticas indican un notable retroceso en el apoyo a la equidad racial. Los compromisos de empresas y gobiernos han sido reducidos o eliminados, y las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) han sido objeto de críticas por parte de la administración del expresidente Donald Trump, quien se opuso a dichas iniciativas.
McGee ha expresado su decepción, resaltando que sin un aprendizaje y cambios concretos derivados de la muerte de Floyd, su sacrificio sería en vano. Otros líderes como Derrick Johnson, presidente de la NAACP, han subrayado el creciente escepticismo en torno a la posibilidad de alcanzar la igualdad racial. De acuerdo con una encuesta del Pew Research Center, el 72% de los adultos en 2025 indicaron que la atención dedicada a la desigualdad racial no resultó en avances para los estadounidenses de raza negra, lo que refleja una preocupante “fatiga racial”.
El debate en el ámbito corporativo también sigue siendo divisivo. Aunque miles de empresas han sido instadas a comprometerse con la equidad y la diversidad, muchas han retrocedido o han mantenido sus esfuerzos de manera discreta. El reverendo Al Sharpton, quien participó en los actos conmemorativos de Floyd, ha convocado a una marcha en agosto en Wall Street, enfatizando la importancia de responsabilizar al sector privado por sus compromisos sociales.
Mientras tanto, la falta de reformas significativas ha llevado a algunos a cuestionar la efectividad de las protestas de Black Lives Matter. Aunque el movimiento ha cambiado el panorama nacional, con gestiones en la administración de Joe Biden enfocadas en enjuiciar a agentes y revisar políticas de derechos civiles en las fuerzas policiales, el camino hacia una reforma genuina permanece complicado.
Líderes del movimiento, como Melina Abdullah, reconocen que se enfrentan a una encrucijada, pero enfatizan que centrarán sus esfuerzos en la política estatal, donde se pueden hacer cambios más tangibles. El Movement for Black Lives, una red compuesta por más de 100 organizaciones, asegura que su misión de combatir la opresión permanece inalterada.
Aunque la lucha por la justicia racial ha encontrado obstáculos, estos cinco años han sido testigos de una transformación en la narrativa nacional sobre el racismo. La persistencia de estas voces y la lucha por la equidad continúan, recordándonos que la historia no ha terminado, y que la búsqueda de justicia sigue siendo un imperativo colectivo.
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