La reciente disminución en el flujo de remesas enviadas a México ha captado la atención de economistas y expertos del sector. Según Jesús Cervantes González, director del Foro de Remesas del Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica (Cemla), esta tendencia parece estar vinculada a la reducción de las presiones que, durante la pandemia de COVID-19, aumentaron significativamente las transferencias monetarias entre 2020 y 2022. Durante ese periodo crítico, muchos hogares en México experimentaron una notable precariedad en sus ingresos, lo que llevó a un mayor apoyo financiero desde el exterior.
Un factor que ha contribuido a esta situación es la apreciación reciente del peso mexicano y la inflación interna, ambos elementos que han restringido el poder de compra de las remesas. Esta dinámica ha llevado a las familias receptoras a solicitar cantidades mayores de dinero a sus seres queridos en Estados Unidos, en un contexto donde el empleo de los migrantes mexicanos ha mostrado signos de debilitamiento. Este fenómeno ha sido más pronunciado entre los trabajadores masculinos y aquellos que carecen de la ciudadanía estadounidense.
Cervantes señala que, aunque las deportaciones de inmigrantes mexicanos podrían tener un efecto negativo en la cantidad de remesas, por el momento este impacto se ha manifestado de forma limitada. Sin embargo, el miedo a ser detenido durante su jornada laboral podría estar influyendo en la capacidad de estos migrantes para enviar apoyo financiero.
Desde otra perspectiva, también ha habido una disminución en la proporción de ingresos que los trabajadores mexicanos emigrantes destinan a enviar a sus familiares en México. En 2024, de los 64,746 millones de dólares que ingresaron al país por remesas, un notable 96% provino de Estados Unidos. Sin embargo, el porcentaje del total de sus ingresos laborales enviado a casa se situó alrededor del 17%, una cifra inferior a los porcentajes registrados en 2021, 2022 y 2023, que cuatro años anteriores oscilaron entre 17.6 y 17.9%.
Además, la reducción en el tránsito de migrantes de otras naciones por territorio mexicano ha tenido un efecto relevante en este ámbito. Históricamente, estos migrantes también han contribuido a las remesas enviadas hacia México, aunque este fenómeno ha comenzado a desvanecerse en los últimos tiempos.
El Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica desempeña un papel clave en la recolección y análisis de datos sobre remesas, un tema de suma importancia para comprender la dinámica económica de México y su conexión con la diáspora mexicana en Estados Unidos. La relevancia de la información y su impacto en las políticas económicas no puede subestimarse, dado que estas transferencias son vitales para el sustento de millones de familias en el país.
Estos datos, que se presentaron el 3 de junio de 2025, ofrecen una visión clara sobre los desafíos actuales en el envío de remesas y las tensiones en la economía de los hogares receptores, resaltando la necesidad de un análisis continuo en un mundo en constante evolución. La situación de las remesas no solo es un indicador económico, sino también un reflejo de las realidades sociales y laborales que enfrentan los migrantes.
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