El nuevo capítulo de Guillermo Almada en el fútbol europeo ha comenzado con su reciente nombramiento como entrenador del Real Valladolid. Proveniente del Pachuca mexicano, Almada se enfrenta al desafío de conducir al club hacia el ascenso, una meta que ha dejado clara desde su presentación. Aunque ha reconocido las dificultades del camino, su convicción es palpable: “Es nuestro objetivo y estoy convencido de que vamos a revertir la situación vivida la temporada anterior”.
Con una carrera que abarca desde 2009 hasta 2025 en clubes de Uruguay, Ecuador y México, Almada ha seguido un camino de retos deportivos, rechazando otras ofertas en Sudamérica y en la MLS para asumir este nuevo desafío. Su decisión de dejar el Pachuca, incluso renunciando a la oportunidad de participar en el Mundial de Clubes, resalta su enfoque en la superación y la disciplina, valores que considera fundamentales para formar un “equipo protagonista”.
La filosofía de Almada se basa en dos pilares: trabajo constante y disciplina, asegurando que su equipo esté no solo identificado con su estilo, sino también agresivo en la recuperación del balón. Su experiencia previa le otorga un conocimiento profundo de la segunda división, que ha recibido atención por su competitividad y características únicas. Con una clara visión, ha manifestado su intención de hacer del Valladolid un equipo con carácter, aprovechando el potencial de los jóvenes.
El técnico uruguayo también ha subrayado la importancia de asumir riesgos, especialmente en una categoría tan reñida como la Segunda División española, conocida como Laliga Hypermotion. Almada es consciente de que los mejores clubes han atravesado crisis y reconoce que el fútbol es un “camino de espinas”, que requiere no rendirse y afrontar los desafíos con disposición.
Además, su deseo de trabajar con un núcleo profesional limitado pero con una base sólida de canteranos resuena en el plan que ha comenzado a perfilar junto al director deportivo, Víctor Orta. Este ha propuesto la fórmula del ’19+6′, que consiste en contar con diecinueve jugadores del primer equipo y seis canteranos, favoreciendo así la competitividad y el dinamismo del grupo.
Almada ha firmado un contrato por un año, hasta junio de 2026, con posibilidad de extensión dependiendo del rendimiento del equipo. El entorno del Real Valladolid es exigente, ya que el club, con una rica historia, busca reconectar con una afición que ha estado desanimada tras la reciente temporada. Con unos 24,000 abonados más una lista de espera, el nuevo entrenador tiene la tarea de revitalizar el espíritu del club tanto dentro como fuera del campo.
En resumen, Guillermo Almada no solo aporta su experiencia como entrenador, sino que también representa un renovado compromiso por el crecimiento del Real Valladolid, en un camino que promete intensidad, perseverancia y un enfoque centrado en los desafíos que se avecinan.
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