En México no se debería forzar a nadie a migrar por necesidad económica o por violencia, esto es la migración forzada, que es una de las problemáticas que enfrenta la comunidad migrante mexicana, afirma Beatriz Guerrero Auna, licenciada en Ciencias Políticas con Maestría en Planeación Urbana, residente en la ciudad de Santa Rosa, California, en la zona de la Bahía de San Francisco.
“No obstante que hay ciudades santuario en California que son protectoras de los migrantes, hay mucho trabajo que hacer en favor de nuestros connacionales. Eso fue lo que me motivó a entrar a esta plataforma de la diputación migrante, porque hay un hueco muy grande en la legislación y en los programas públicos”, dijo en entrevista.
¿De dónde nació la vocación para ser diputada chilanga?
-Para mí nació de ver las necesidades que tiene la comunidad migrante en la zona en la que vivo y apoyar a los grupos más vulnerables. Me parece que hay mucho trabajo legislativo y de política pública qué hacer.
Las personas en estos grupos vulnerables no lo pueden hacer y tenemos que elevar sus voces y ver la manera de que tengan mejor calidad de vida y acceso a los derechos que todos deberíamos de tener.
¿Cuáles son las necesidades de los migrantes en esa zona de California?
-Sobre todo, los trabajadores que se ocupan en los viñedos pero también en granjas y plantíos de frutas y otros cultivos. Son migrantes sobre todo de Oaxaca, sobre todo población indígena que no habla en ocasiones español.
Y tenemos otro tipo de migrantes que están para servicios: restaurantes o cocinas. Este grupo sí habla español y tienen un nivel educativo más alto, pero son grupos en su mayoría indocumentados, entonces enfrentan diferentes retos.
Aunque hay ciudades santuario en California, son sociedades protectoras de migrantes, aun así hay mucho trabajo qué hacer.
¿Cuáles son sus problemas, aparte del idioma?
-Hay muchos temas: las barreras culturales también para que el gobierno se acerque a ellos. Son grupos que respetan mucho sus tradiciones y que en muchas ocasiones los gobiernos no nos acercamos de manera correcta.
Se requiere conocer un poco más y también fortalecer que se sientan orgullosos de sus comunidades. Perder esta riqueza cultural no nos conviene ni en la CDMX ni en otro lugar. Y siento que poco a poco se va perdiendo en las generaciones y que nadie respeta sus usos y costumbres.
¿Hay otros problemas?
-Adicional, hay problemas de racismo hacia las poblaciones indígenas. Y también existe una correlación de pobreza y nivel educativo. Normalmente, son comunidades que no tuvieron oportunidad de ir a la escuela, no tuvieron oportunidad de acceder a trabajos, que normalmente fueron sacados de sus comunidades por falta de oportunidades de trabajo o por violencia.
¿Es decir, migración forzada?
-Estas son las problemáticas. Uno de los temas no solo de la población indígena sino en general en México es que no deberíamos forzar a nadie que migre por necesidad económica o por violencia. Por otras razones, está bien, pero no que por esto suceda. Para mí, otra de las cosas importantes es la migración forzada
¿De qué etnias son?
-Mixtecos, zapotecas y triques, sobre todo. Se ocupan la mayoría en las zonas agrícolas. No sabemos cuántos hay. Son personas que no responden al censo. Son bastantes y son de nuestras comunidades más vulnerables.
Muchas de estas comunidades de Oaxaca migran a la CDMX y de ahí se van a Baja California. En la frontera con Estados Unidos se han conformado varias comunidades triquis. Sabemos que de la CDMX migran a otros estados de la República y de ahí vienen para acá, a los Estados Unidos.


