▲ Detalle de la imagen que ilustra la portada de La guerrera, con la cual se inaugura la colección Lit del sello RBA.Foto cortesía de la editorial
Reyes Martínez Torrijos
Periódico La Jornada
Domingo 20 de julio de 2025, p. a12
La obra La guerrera, de la novelista pacifista Maxine Hong Kingston, conocida por su exitosa trayectoria con más de un millón 300 mil ejemplares vendidos en inglés, llega a México a través del sello RBA. Este relato de no ficción explora la historia familiar y la experiencia de ser chino-estadounidense en California, un contexto marcado por el recelo hacia lo extraño.
La narrativa se interna en la dualidad que enfrenta Maxine Hong, una mujer que vive la tensión de su identidad en un país que observa con recelo a los forasteros. A través de sus memorias, se entrelazan las verdades de las historias que su madre le compartía incesantemente.
Este título marca el inicio de la colección RBA Lit, que busca traer al país relatos que celebran la literatura contemporánea y su diversidad.
En este autobiografía, se entrelazan mito y sueños con la realidad, comenzando cinco décadas antes del nacimiento de la autora. A través de su pluma, se rompen los silencios y secretos asociados a la figura de la Mujer Sin Nombre, una tía cuya vida se truncó por un embarazo fuera del matrimonio, además de abordar la locura provocada por la desubicación cultural.
La historia se sitúa en una aldea de Kwangtung, donde los aldeanos arrasan con las pertenencias de la familia como castigo. En esa confusa noche, mueren madre e hijo, y así surge la figura de la Mujer Sin Nombre, quien se convierte en un símbolo que persigue a la autora a lo largo de los años. A través de su obra, Maxine busca rescatar la memoria de esta mujer china que dejó una huella indeleble.
La obra representa una adaptación de The Woman Warrior: Memoirs of a Girlhood among Ghosts, publicada originalmente en 1976 y aclamada con el Premio del Círculo Nacional de Críticos del Libro en Estados Unidos.
Maxine Hong nació en Stockton, California, en el seno de una familia compuesta por tres hombres y tres mujeres, hijos de inmigrantes chinos: Tom Hong, un poeta y maestro rural, y Ying Lan, partera formada en medicina occidental y tradicional en Cantón.
El padre de la escritora llegó a Cuba en 1924 y, tras ser deportado a esta isla en varias ocasiones, finalmente pudo establecerse en Nueva York. Su reencuentro con su esposa, tras 15 años separados, fue posible gracias a la obtención de una visa. Durante la Segunda Guerra Mundial, su delgadez le salvó de ser reclutado.
Ambos trabajaron en una casa de apuestas y luego en una lavandería, donde la pequeña Maxine empezó a colaborar. En sus primeros años, no hablaba inglés.
Años más tarde, vivió el temor de los simulacros de bombardeo durante la Guerra de Corea (1950-1953) y experimentó la segregación en la Universidad de Berkeley, donde conoció a Earll Kingston, su esposo desde 1962. En un contexto de fervor anticomunista, fue denunciada por sus opiniones políticas. Como estudiante de posgrado, se convirtió en una activa defensora del Movimiento por la Libertad de Expresión.
Como reflexión sobre una infancia marcada por la guerra, Maxine comenta: Nací durante la Segunda Guerra Mundial. He estado mirando al cielo, alerta, desde que tengo memoria, en busca de grupos de tres aviones. Sigo soñando con bebés menguantes, con un cielo cubierto de avionetas, dirigibles, misiles, bombarderos en formaciones tan regulares como un patrón de costura.
Esta frase resalta el impacto que la conflictividad tenía en su vida desde temprana edad.
En un clima social en constante agitación en California de 1967, la pareja se trasladó a Hawái, donde permanecieron 17 años. Durante ese tiempo, participaron en la primera marcha contra la guerra de Vietnam en el estado y fundaron un refugio para objetores de conciencia, momento en el que Maxine comenzó a escribir sus dos primeras obras.
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