Las acciones de las aerolíneas en Wall Street experimentaron una notable caída este lunes, en respuesta a las advertencias del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) hacia el Gobierno de México, sobre posibles rechazos a solicitudes de vuelos desde el país azteca. Esta situación ha levantado cejas y generado preocupación en el sector.
American Airlines, con base en Dallas-Fort Worth, vio su acción descender un 1.52%, cotizando a 12.32 dólares, mientras que JetBlue, una aerolínea híbrida de bajo costo, registró una caída del 1.13%, alcanzando 4.36 dólares. Otros jugadores del mercado, como Republic Airlines y Delta Air Lines, también sintieron el impacto, con bajas del 0.35% y 0.44% respectivamente, cotizando en 36.88 y 56.04 dólares.
En el ámbito mexicano, Volaris, una aerolínea de bajo costo, no fue la excepción y sus acciones cayeron un 1.76%, posicionándose en 8.39 pesos por unidad. Curiosamente, Southwest Airlines, también estadounidense y de bajo costo, logró sortear la tormenta al cerrar con un incremento del 0.93%, cotizando a 38.85 dólares, mientras que United Airlines avanzó levemente un 0.11%, alcanzando 92.35 dólares por acción.
El panorama es desalentador, ya que, en conjunto, las aerolíneas perdieron un valor de capitalización de 167 millones de dólares durante esta jornada, según datos de Economática. La situación se volvió más complicada cuando Sean Duffy, secretario de Transporte estadounidense, acusó a México de incumplimiento del Acuerdo de Transporte Aéreo de 2015, citando prácticas que han menoscabado las operaciones de las aerolíneas estadounidenses. Entre estas, se mencionó la reducción de espacios para despegue y aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y la presión sobre las aerolíneas de carga para trasladar sus operaciones al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Un cambio inminente que podría alterar el equilibrio en el sector de la aviación es la decisión del DOT de poner fin a la inmunidad antimonopolio de la alianza entre Aeroméxico y Delta Air Lines a partir del 25 de octubre. Esta inmunidad ha permitido a ambas empresas coordinar sus itinerarios, precios y compartir ingresos en sus vuelos entre ambos países. La eliminación de esta inmunidad obligará a las aerolíneas mexicanas a presentar sus horarios de vuelo ante el DOT para su aprobación, además de que la aviación de carga o chárter deberá obtener autorizaciones previas.
Gabriela Siller, directora de Análisis en Banco Base, explica que estas sanciones a México se derivan de la limitada capacidad de operaciones en el AICM y del reacomodo de operaciones de carga hacia el AIFA. La presión es palpable, ya que analistas de Grupo Bursátil Mexicano (GBM) Research han señalado que las restricciones impuestas por la administración de Donald Trump amenazan con impactar negativamente la relación bilateral en términos de aviación, argumentando que las políticas del gobierno mexicano favorecen a aerolíneas locales en detrimento de las estadounidenses.
Si la alianza entre Aeroméxico y Delta se quiebra, las repercusiones serían contundentes: más de veinte rutas en riesgo, miles de empleos comprometidos y hasta 800 millones de dólares en beneficios económicos bilaterales que podrían perderse. Ambas aerolíneas están buscando coordinar una respuesta ante esta situación.
En resumen, el entorno actual para las aerolíneas enfrenta desafíos significativos, y la evolución de esta narrativa dependerá de las decisiones políticas y económicas que se tomen en las próximas semanas. La comunidad de inversores y las partes interesadas serán cautelosas, vigilando de cerca estas desarrollos que tienen el potencial de alterar no solo el mercado aéreo, sino también las relaciones económicas entre México y Estados Unidos.
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