La Pasión Literaria de Ildefonso Sánchez: Un Legado Cultural desde el Valle del Mezquital
Ildefonso Sánchez Trujano, a sus 60 años, se destaca no solo como médico veterinario zootecnista, formación que obtuvo en la Universidad Nacional Autónoma de México, sino también como un ferviente promotor de la literatura indígena. Originario de Cañada Chica, en el municipio de Actopan, y perteneciente a la comunidad hñähñu (otomí), ha dedicado gran parte de su vida a rescatar y difundir obras literarias que reflejan la identidad cultural de las comunidades indígenas del estado de Hidalgo, particularmente del Valle del Mezquital.
Sánchez Trujano ha tomado la iniciativa de vender sus libros, así como los de otros autores otomíes, en diversas ferias culturales y gastronómicas a lo largo de su región y del país. Su propósito es claro: preservar y difundir la memoria colectiva de las comunidades indígenas a través de la literatura, lo que lo convierte en un pilar de la cultura local.
Su primera obra, Don José Rábano y Doña Nachi, publicada en 2015, ya ha alcanzado su cuarta edición. Esta novela, basada en historias reales de su comunidad, narra la vida de una mujer que, al enamorarse de un indígena del Mezquital, abandona su vida cómoda en la Ciudad de México para enfrentarse a la dura realidad de la pobreza rural. Gracias al éxito de este libro, ha tenido la oportunidad de presentar su trabajo en Colombia, Panamá y en California, Estados Unidos.
Además de su primer libro, Ildefonso ha escrito El Tío Permanencio, que aborda la historia de los caciques que abusaron del poder en su comunidad, y El más burro del salón, donde comparte anécdotas de su vida escolar, destacando la experiencia de ser colocado en una fila de “los más burros” en su clase, lo que lo lleva a reflexionar con humor sobre sus vivencias.
A través de sus narrativas, Sánchez Trujano también busca preservar las tradiciones, leyendas y costumbres de su región. En la reciente Feria del Santhe, celebrada en González Ortega, instaló un pequeño puesto con ayuda de su familia, donde ofreció títulos difíciles de encontrar en grandes librerías. Entre las obras presentadas se encuentra Emiliano Hernández, el caudillo del Valle del Mezquital, que destaca la figura prácticamente olvidada de un prócer revolucionario.
Asimismo, incluye Crónica de un linchamiento, que examina casos de violencia en Hidalgo desde un enfoque jurídico accesible, y recolecta recetarios y crónicas de cocineras tradicionales de la región. Para Sánchez Trujano, la escritura no es solo pasión, sino una forma de dignificar su identidad.
Desde su infancia, Ildefonso encontró en los libros una vía de escape; aunque su familia enfrentaba limitaciones económicas, tuvo la fortuna de contar con hermanos mayores que le mostraron el mundo literario, influyendo en su deseo de documentar la historia de su gente. Una experiencia formativa durante la preparatoria, donde entrevistó a ancianos de su comunidad sobre su historia, avivó su vocación literaria.
En sus propias palabras, “escribir fue una forma de entender mi lugar en el mundo y también de honrar a quienes nunca han tenido voz en los libros.” Su legado literario sigue vivo, recordándonos la riqueza cultural de las comunidades indígenas y la importancia de contar sus historias.
Esta información corresponde a la fecha de publicación original del 18 de agosto de 2025.
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