En México, el desperdicio de alimentos es una crisis alarmante, con más de 30 millones de toneladas de comestibles desechados anualmente, un equivalente que equivale a dos tráileres llenos por minuto. En contraposición, 44 millones de mexicanos se enfrentan a la inseguridad alimentaria. Este contraste entre el exceso de alimentos que se pierde y la necesidad urgente de muchos ha llevado a la creación del programa “Al Rescate”, desarrollado por la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX) en colaboración con Grupo Farrera.
La Red BAMX, que integra 60 bancos de alimentos en todo el país, está en una constante lucha por mitigar el desperdicio y proporcionar alimentos a los que más lo necesitan. A través de “Al Rescate”, se logran recuperar más de 180 millones de kilos de comida al año, que benefician a 2.5 millones de personas en situaciones vulnerables. Este modelo logístico está diseñado no solo para recuperar excedentes, sino también para facilitar el manejo eficiente de la cadena de suministro.
Mariana Jiménez, directora general de la Red BAMX, ha destacado que, aunque el programa actualmente opera principalmente en Chiapas y en la Ciudad de México mediante el restaurante “Balcón del Zócalo”, hay planes de expansión para llegar a otros estados donde Grupo Farrera está presente, como Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Yucatán y Veracruz, antes de que finalice el año.
Dentro de su Agenda 2030, la BAMX ha establecido como objetivo ambicioso reducir en un 50% el desperdicio de alimentos en todas las áreas de operación de Grupo Farrera. Para alcanzar esta meta, las alianzas estratégicas con el sector restaurantero son esenciales. Jiménez ha revelado que su enfoque va más allá de la mera recuperación de excedentes; se trabaja de manera proactiva con hoteles y restaurantes para identificar los puntos críticos de control en la cadena de suministro, promoviendo prácticas que previenen el desperdicio desde los primeros eslabones.
Este enfoque no solo privilegia la recuperación de alimentos, sino que también busca contribuir a la sostenibilidad ambiental. Los alimentos que no se aprovechados generan emisiones nocivas, principalmente metano, un gas de efecto invernadero que contribuye hasta con el 20% de las emisiones globales y es 86 veces más potente en la retención térmica que el CO₂. Así, la iniciativa no solo intenta alimentar a comunidades vulnerables, sino también mitigar el impacto del cambio climático.
A pesar de los logros alcanzados, la directora de la Red BAMX no pierde de vista la magnitud del problema. La cantidad de alimentos rescatados y las personas atendidas, aunque significativas, representan solo una parte del desafío social y ambiental que enfrenta el país. Por ello, se hace un llamado a la población para que se concientice sobre el manejo de excedentes. Cada acción cuenta para no solo apoyar a quienes lo necesitan, sino también para proteger el medio ambiente.
La información aquí presentada corresponde a los datos recabados hasta el 25 de agosto de 2025, y refleja un panorama que continúa evolucionando en respuesta a una creciente necesidad de intervención social y ambiental.
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