En México, la batalla contra la extorsión y la corrupción se convierte en un tema crucial para el entorno empresarial, afectando tanto a grandes industriales como a pequeños comerciantes. La situación se ha vuelto insostenible, no solo por la presión de grupos delictivos, sino también por la corrupción sistémica presente en diversas instancias gubernamentales.
A menudo, los empresarios enfrentan una maraña de extorsiones al intentar cumplir con los trámites administrativos. Un claro ejemplo es el relato de un prestador de servicios, quien señala que hasta los bomberos, encargados de la protección civil, se han visto envueltos en prácticas corruptas. Este fenómeno ha escalado tanto que las antiguas mordidas a agentes de tránsito han quedado en el olvido, siendo reemplazadas por exigencias de sobornos que pueden llegar a alcanzar el30% del costo de un proyecto en efectivo. En diversas ocasiones, los empresarios deben lidiar con funcionarios corruptos que, aunque cumplen con las normativas, exigen “apoyos” para las campañas políticas.
La cadena de sobornos es interminable. Tianguistas y otros comerciantes a menudo deben pagar “derecho de piso” a los que controlan las áreas donde operan, además de sobornos a inspectores que exigen cuotas, mercancías o productos específicos. Esta corrupción se extiende a diversas regiones del país, afectando incluso a negocios pequeños como pollerías y abarrotes.
Desde hace décadas, se han tenido campañas que buscan erradicar la corrupción, como la famosa manzana mordida con el lema “Evita la mordida”, una iniciativa que en su momento sumó esfuerzos de gobiernos panistas en Chihuahua y Baja California. Sin embargo, los avances han sido escasos y hoy, la corrupción sigue profundamente arraigada en todos los niveles de gobierno, independientemente de su inclinación política.
Además, las cámaras empresariales, que deberían servir para defender los intereses de los empresarios, a menudo se convierten en un nuevo campo de extorsión. Estos organismos exigen cuotas por membresías que, en muchos casos, no proporcionan representación efectiva, poniendo a los negocios bajo la amenaza de clausura.
Urge que se implementen acciones serias para combatir la extorsión no solo de grupos criminales, sino también de funcionarios. La erradicación de estas prácticas ilegales requerirá tiempo y esfuerzo, pero el camino hacia un ambiente empresarial más saludable comienza de inmediato, con un compromiso firme de atacar la corrupción en todos sus frentes. La situación actual, registrada en información hasta el 2025-09-04, refleja la necesidad de un cambio real que beneficie a todos los ciudadanos y empresarios en México.
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