El cielo amenaza con lluvia en la colonia Petrolera mientras Rocío Salazar y Fernanda Alcántara, madre e hija, pasean con Tomás, su perro, un terrier enfurruñado que camina dando saltitos. Preguntadas por la elección del domingo pasado, las dos hablan de López Obrador, le tildan de socialista, dicen que es un inconsciente. Y, de repente, corren. “¡Métanse, métanse!”, gritan. Dos muchachos se acercan rápido por la calle, un carro blanco se para en la esquina. Las mujeres insisten, “¡métanse!”. Uno de los muchachos hace una mueca y cambia de acera. No queda claro si el fastidio en su gesto es por su eventual fracaso o porque, de nuevo, les han tomado por lo que no son.

A la izquierda, mapa de votación de 2018 a la derecha, el de 2021
Morua, que ha dedicado los últimos años a estudiar la relación entre democracia y pobreza en la capital y su área metropolitana, señala que ese es el cambio principal. “En zonas con rangos de pobreza bajos, el votante castigó bastante a Morena en esta elección. Perdió muchas secciones que en 2018 ganó”, explica. Es el caso de la colonia Petrolera y otras tantas de Azcapotzalco y otras alcaldías, caso de Cuauhtémoc o Gustavo A. Madero. En 2018, con el efecto López Obrador, el votante se movilizó en todas partes por Morena. Ahora, en zonas de clase media y media alta, el voto se ha movilizado por la oposición.

María Elisabeth Torres se asoma por la ventana de su casa en la colonia Petrolera.
“No hay por quién votar”
En la alcaldía Iztapalapa, 30 kilómetros al sureste de la Petrolera, un hombre juega con su nieto en un parque infantil. O el nieto juega y él mira, concediendo prórrogas sucesivas que el niño, Luciano, demanda con dedos solemnes. “Yo desde joven soy panista”, dice el hombre, que se llama Rafael Mercado y cuenta 66 años. Constructor retirado, admite que “ahora no hay por quién votar, pero domina la tradición”. Mercado no tiene problema en decir que el domingo votó pensando en lo que le “disgusta” del presidente.

Un grupo de culturistas hace ejercicio en el parque Lomas Estrella, en Iztapalapa, este jueves.
Al otro lado de la calle, Mellita Rosas, de 48 años, atiende una purificadora de agua. “Yo voté por Morena”, explica, “porque estoy harta de tanta corrupción e inseguridad. Es verdad que la línea del metro debía haberse revisado”, añade. “El principal culpable es Marcelo Ebrard -sucesor de López Obrador en la jefatura de Gobierno de la capital y actual secretario de Exteriores, entonces con el PRD, ahora con Morena- pero luego siguió Miguel Ángel Mancera y pues no hizo nada con la estructura. Tuvimos un terremoto [en 2017, con Mancera] y tuvieron que haber revisado”, zanja.

José de Jesús Padilla y José Luis Sánchez, sentados en una banca junto a un puesto de tacos en el barrio Granjas Estrella.


