La Capilla Nacional de Morelos, ubicada en el corazón de San Cristóbal, Ecatepec, vuelve a abrir sus puertas al público tras más de seis años de cierre. Este sitio emblemático es conocido por albergar la tumba del célebre héroe de la Independencia, José María Morelos, quien fue fusilado en esta área. La reanudación de visitas ocurre en un momento significativo: el 30 de septiembre, coincidiendo con el 260 aniversario del natalicio de Morelos.
Ricardo Becerra Chávez, actual director del Instituto de Cultura de Ecatepec, anunció que, además de la reapertura, se ha organizado una exposición con pinturas de Morelos, con el objetivo de resaltar la importancia de este líder en la historia nacional. Las administraciones anteriores habían cerrado la capilla y solo la abrían de forma esporádica, lo que deterioró aún más el estado del monumento.
Catalogada como monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la capilla no solo preserva la memoria de Morelos, quien fue sepultado aquí inmediatamente después de su ejecución el 22 de diciembre de 1815, sino que también representa un legado cultural para la región. Sus restos permanecieron en el cementerio de San Cristóbal durante siete años y nueve meses antes de ser trasladados a la Catedral Metropolitana y luego al Ángel de la Independencia.
Becerra Chávez subrayó la necesidad de restaurar el edificio, que presenta evidencias de cuarteaduras, y de ofrecer a la comunidad un espacio digno para que retome su sentido de pertenencia histórica. Aunque el cenotafio visualmente está en buenas condiciones, se requiere un plan de rehabilitación que esté alineado con los lineamientos del INAH.
Por su parte, Angélica Rivero López, cronista municipal, destacó la urgencia de realizar trabajos de restauración y curaduría que expliquen el valor histórico del monumento para México. Antiguamente, se solían llevar a cabo ceremonias conmemorativas el 30 de septiembre y el 22 de diciembre en esta capilla, actos que eran liderados por diferentes niveles de autoridades. Si bien estas ceremonias habían dejado de celebrarse, este año el gobierno municipal rescató la tradición, reafirmando así el legado de Morelos en la región.
A pesar de que Morelos solo pasó unas horas de su vida en Ecatepec antes de ser fusilado, su impacto permanece vivo en la memoria colectiva, representando un ícono de la lucha por la independencia del país. La reapertura de este monumento brinda una oportunidad renovada de explorar y valorar el patrimonio cultural que reside en Ecatepec, un paso hacia la consolidación de la identidad local y nacional.
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