El Movimiento 5 Estrellas (M5S) es la probeta con el material político más volátil que ha surgido y logrado gobernar un país en Europa. Marxista hasta la médula —sobre todo en aquello de “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”—, ha mutado ya en incontables ocasiones hasta su última transformación. Hoy, sin todavía haber sido proclamado formalmente, el ex primer ministro italiano Giuseppe Conte se encuentra ya diseñando los nuevos estatutos como líder de facto de la flamante criatura. El profesor de Derecho es, por aclamación popular, el nuevo jefe de un movimiento que llegó para cambiar las reglas de la política, pero al que la política real terminó transformando.
Conte lleva meses encerrado redactando la nueva constitución del M5S. Primero, ha decidido que no será parlamentario. Luego, ha roto con parte del pasado al cuestionar el poder del garante de la formación, Beppe Grillo. También se ha desvinculado de la empresa tecnológica que fundó el partido (Casaleggio Asociados), que controlaba de forma opaca los datos de la militancia. Y ha fijado el centro de gravedad del esquema ideológico en un cierto progresismo ambientalista. Los Verdes en Italia son demasiado radicales, cree, y el ex primer ministro busca inspiración en el partido ecologista alemán. Es una idea que le permitiría intentar convencer al empresariado italiano de acercarse al nuevo artefacto para ir de la mano en la transformación ecológica de la industria con la lluvia de millones que llegará de Europa con el plan de recuperación.
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Conte, que sigue trabajando con parte del equipo que tenía en el palacio Chigi hasta que le sustituyó Mario Draghi como primer ministro, no tiene aún la legitimidad democrática para liderar el movimiento. Hasta julio no está prevista una formalización de su liderazgo. Sin embargo, nadie discute que se ha puesto al frente del cambio. “Todo el mundo sabe que es la única oportunidad del M5S para no convertirse en un partido residual como lo fue el embrión de los grillinos, el viejo partido del fiscal Antonio di Pietro [se llamaba Italia de los Valores], que no pasaba del 7% de los votos”, señalan fuentes cercanas al ex primer ministro. “Aquello era un partido monotemático, que solo hablaba de la justicia y de algunas otras obsesiones. Y es en lo que iba directo a convertirse el M5S. Con Conte, el partido puede volver a aspirar a una masa y recuperar el primer puesto”, insisten.
Estrategia
Conte ha empezado a mostrar el género al potencial electorado. Tras cinco meses de encierro, comienza a revelar detalles de su proyecto. La parte más delicada de su retorno, sin embargo, será su posición respecto al Ejecutivo de unidad que su partido sostiene mayoritariamente. El nuevo líder fue descabalgado de la presidencia del Consejo de Ministros hace ahora cinco meses para que Draghi ocupase su puesto, un sapo difícil de digerir, pese al buen talante de Conte, que puede generar algunas fricciones. La única manera de definir un perfil propio, señalan fuentes de su entorno, será marcando distancias en materias cruciales, como la reforma de la justicia.


