Intercambiar tarjetas navideñas se ha convertido en una tradición profundamente arraigada en las celebraciones decembrinas, especialmente en el contexto victoriano de Inglaterra, donde esta costumbre encontró sus raíces en el siglo XIX. El impulso inicial vino de la mano de Sir Henry Cole (1808-1882), un innovador que no solo reformó el sistema postal británico, sino que también promovió la educación a través del arte.
En la década de 1840, Cole se enfrentó a la creciente necesidad de responder a un abrumador volumen de correspondencia. Para facilitar esta tarea y, al mismo tiempo, celebrar las festividades, se unió al artista John Callcott Horsley. El 17 de diciembre de 1843, Horsley presentó a Cole un diseño para una tarjeta navideña que no solo reflejaba la esencia de la temporada, sino que también comunicaba un mensaje de generosidad. Esta tarjeta, impresa en mil ejemplares, se vendía a un chelín, un costo significativo en esa época, marcando un hito en la historia del intercambio de felicitaciones.
Los victorianos adoptaron rápidamente esta práctica, intercambiando y coleccionando tarjetas navideñas en un gran número. Con ello, establecieron una iconografía navideña que ha perdurado hasta nuestros días. Elementos como vistas invernales de petirrojos, acebos y paisajes nevados, así como escenas de rituales navideños, contribuyeron a definir la experiencia festiva.
Con el tiempo, la comercialización de la Navidad comenzó a florecer, apoyada por avances en la industria editorial. A medida que la clase media británica crecía, también lo hacía el interés por recuerdos navideños asequibles, convirtiendo el intercambio de tarjetas en una tendencia global. Desde elaborados diseños a gatos haciendo acrobacias, estos recuerdos han evolucionado, adaptándose a las modas de cada época.
Mientras que hoy en día, correos electrónicos y mensajes digitales han reemplazado en gran medida las tarjetas físicas, aún persiste un grupo de entusiastas que mantiene viva esta amable tradición. Así, el esfuerzo de Sir Henry Cole no solo resolvió su dilema personal; se transformó en un fenómeno cultural y económico que continúa creciendo con los años.
Para aquellos interesados en celebrar este legado, una notable colección de tarjetas navideñas se exhibe en el Museo Victoria y Alberto en Londres, como parte de la conmemoración de la Navidad de 2025, que estará abierta hasta el 31 de diciembre.
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