El buque petrolero Ocean Mariner, zarpando el lunes desde Coatzacoalcos, Veracruz, tiene previsto llegar a La Habana este jueves. Aunque podría parecer uno más de miles de barcos que transportan crudo alrededor del mundo, este cargamento de petróleo mexicano es crucial para la supervivencia diaria de Cuba. Tras la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela, que afectó radicalmente las importaciones de petróleo cubanas, México se ha convertido en un proveedor esencial de hidrocarburos para la isla.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, destacó que el nuevo panorama geopolítico ha posicionado a México como un “proveedor importante” para Cuba, recordando que desde la presidencia de Carlos Salinas de Gortari en los años 90, se han realizado envíos de petróleo hacia la isla como parte de una política humanitaria. Aunque se han reconocido tanto envíos solidarios como contratos comerciales desde 2023, la claridad sobre los términos de estas transacciones sigue siendo limitada. En repetidas ocasiones, Sheinbaum ha asegurado que no se están incrementando los envíos de lo que tradicionalmente se ha proporcionado.
Este viaje es el segundo en menos de un mes del Ocean Mariner. Dos semanas atrás, el Instituto de Energía de la Universidad de Texas monitoreó un viaje similar, estimando la entrega de 80,000 barriles de petróleo. Durante 2025, este buque, capaz de transportar hasta 110,000 barriles, ha realizado múltiples trayectos entre México y Cuba, llamando la atención de legisladores estadounidenses que han advertido al Departamento de Estado sobre la situación. La presión sobre el gobierno mexicano ha aumentado, con congresistas como Carlos Giménez advirtiendo sobre posibles “graves consecuencias” si México continúa sus envíos a un “régimen terrorista”.
Las respuestas de la industria energética estadounidense reforzaron estas preocupaciones, destacando la influencia de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el sector y sugiriendo que se retomen discusiones sobre el Tratado de Libre Comercio (TMEC). Pemex, que ha reportado envíos regulares a Cuba, declaró a la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos que ha exportado en promedio 17,200 barriles de crudo diariamente, constituyendo alrededor del 3.3% de sus exportaciones totales.
Desde que López Obrador impulsó estos envíos en 2023 y fortaleció la relación con el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, los últimos cargamentos han desatado críticas tanto dentro como fuera de México, donde algunos opositores sugieren que se debería castigar al régimen cubano con un corte energético.
La incertidumbre en Cuba ha crecido ante la crisis de suministro, mientras conciencias críticas en Estados Unidos argumentan que México está financiando indirectamente una dictadura al continuar sus exportaciones de energía en un contexto de desabastecimiento. La congresista María Elvira Salazar, otra voz influyente en el debate, ha instado a la administración estadounidense a actuar y ha denunciado lo que considera como complicidad de México en perpetuar condiciones que afectan al pueblo cubano.
A medida que el Ocean Mariner navega hacia La Habana, el futuro de este intercambio energético no solo refleja la dinámica entre México y Cuba, sino que también recalca un delicado equilibrio en las relaciones diplomáticas y comerciales en la región.
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