Los mercados de flores son espacios coloridos, aromáticos y llenos de vida. Visitarlos es un placer, sobre todo cuando en cada recorrido se descubren nuevas flores de distintos colores y plantas ornamentales. A mí me gusta mucho ir al Mercado de Flores de Cuemanco porque, además, se puede disfrutar de un día en las trajineras y del entorno natural que lo rodea.
El Mercado de Flores de Cuemanco se encuentra en la alcaldía Xochimilco de la Ciudad de México, al sur de la capital, muy cerca de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco. Se puede acceder a él por distintas vialidades, incluido el Periférico, que en esta zona funciona como una especie de división entre los espacios comerciales y recreativos de Cuemanco. Del lado de la UAM-X se localiza el mercado, donde además de flores hay actividades familiares, restaurantes y campos deportivos. Recorrer sus pasillos requiere cierta orientación, ya que es un espacio muy amplio; de hecho, se considera uno de los mercados de flora más emblemáticos de México y el más grande de Latinoamérica dedicado a la comercialización de plantas y flores ornamentales.
La palabra Xochimilco proviene del náhuatl Xōchimīlco, que puede traducirse como “lugar del sembradío de flores”, y desde épocas prehispánicas la región ha estado profundamente vinculada con esta actividad. Históricamente, los canales de agua poco profunda conectaban esta zona con el centro de la ciudad, pasando por otros espacios comerciales como el antiguo mercado de La Viga. El actual Mercado de Cuemanco fue inaugurado en 1993 como parte del Parque Ecológico de Xochimilco, un espacio diseñado para la conservación ambiental y el disfrute del paisaje, donde se pueden observar numerosas especies de flora y fauna, entre ellas aves, insectos y animales acuáticos como el ajolote.
Una de las funciones más importantes del Parque Ecológico de Xochimilco es la preservación del ecosistema y de sus especies endémicas. Al mismo tiempo, las actividades económicas y turísticas asociadas al mercado representan una fuente de ingresos estable para muchas familias originarias de Xochimilco, que por generaciones se han dedicado al cultivo y comercialización de flores. Al comprar, siempre es recomendable recibir la asesoría de los comerciantes, quienes poseen un conocimiento profundo de las especies que venden y explican con generosidad los cuidados que requieren las plantas. A mí me gustan especialmente las flores de colores vivos, por lo que cada visita suele terminar con alguna que decore mis espacios y los llene de cromáticas intensas.
Como ocurre con muchos mercados en México, su significado cultural es profundo. En este caso, los colores son especialmente vibrantes y se combinan con aromas suaves y frescos, aunque también hay plantas con tonos y olores más intensos o peculiares. Para cada ritual, festividad tradicional o evento social, las flores que se venden en Cuemanco ofrecen los colores y significados adecuados: flores blancas de aroma delicado para bodas y espacios religiosos, cempasúchil para las ofrendas, o rosas rojas para las declaraciones de amor. A través del diseño floral, el color y el olor se convierten en vehículos de emoción y memoria. Las percepciones que generan las flores activan los sentidos y nos conectan con experiencias sensibles. Si pueden, disfruten de un jardín cercano. Nos vemos la próxima semana para seguir hablando de diseño.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2025/10/Hilo-permite-gestionar-y-filtrar-respuestas-75x75.jpg)
