El 20 de enero de 2026 fue un día de intensa emoción en Portuguesa, Venezuela, donde la enfermera Dinnora Rodríguez finalmente volvió a reunirse con sus seres queridos tras un año de encarcelamiento. Su libertad fue celebrada con lágrimas y abrazos, un reflejo del apoyo que ha recibido de una comunidad que la considera una voz valiente en la exigencia de salarios justos.
Rodríguez, quien coordinaba para la opositora Voluntad Popular en su municipio, fue arrestada sin justificación por su constante denuncia ante la creciente miseria en el país. Al salir del centro de reclusión, una caravana de motocicletas y coches la acompañó, evocando la rebelión ciudadana que se avivó durante la campaña presidencial de 2024, impulsada por la líder democrática María Corina Machado.
Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras, destacó la importancia de continuar exigiendo la liberación de aquellos que siguen privados de libertad sin razón válida. Rodríguez es solo una entre aproximadamente 160 personas que han sido excarceladas recientemente, mientras más de 800 permanecen en cárceles del régimen chavista. La liberación de Dinnora coincide con un reciente cambio en la política del gobierno, que ha comenzado a liberar a algunos prisioneros extranjeros, un acto que ha sido visto por muchos como un intento de mejorar su imagen internacional.
Entre los que aún están tras las rejas se encuentran hispanovenezolanos, como el comerciante Jorge Alayeto, quien lleva preso desde 2017 bajo acusaciones infundadas de conspiración, y Angélica Expósito, dirigente de una ONG que se preocupaba por los perros de los presos políticos. La situación de estos individuos expone la grave crisis de derechos humanos que persiste en el país.
Además, familiares y activistas continúan enfrentando al régimen con vigilias y protestas, exigiendo la liberación de sus seres queridos. La presión internacional y la organización dentro y fuera de Venezuela parecen estar jugando un papel crucial en este sentido. La última declaración de Machado, instando a un cambio inminente en el país, añade un rayo de esperanza ante la adversidad.
Sin duda, la historia de Dinnora Rodríguez y de otros prisioneros políticos es un recordatorio del esfuerzo colectivo por la libertad en Venezuela, un esfuerzo que permanece vivo a pesar de las sombras del régimen.
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