El mundo de la gastronomía en los hoteles ha evolucionado, transformándose en experiencias culinarias memorables en vez de meros espacios para beber. Las barras de hotel, que alguna vez fueron consideradas un vestigio de tiempos pasados, ahora buscan dejar atrás su imagen anticuada. Este cambio se refleja en las innovaciones que los bares de hoteles están incorporando, como es el caso del Bar Montez en el Rosewood de Múnich.
Descendiendo por las elegantes escaleras del Bar Montez, los huéspedes son recibidos por un ambiente cálido y acogedor, donde la decoración de época encuentra un equilibrio perfecto con la modernidad. La atmósfera está realzada por una banda de jazz que ocasionalmente ofrece un repertorio diverso, desde clásicos de Gershwin hasta melodías contemporáneas, creando un espacio donde nadie se siente fuera de lugar, ya sea un entusiasta de la mixología o alguien que prefiere un simple vodka con soda.
Uno de los aspectos más destacados de este bar es su audaz enfoque en cocktails sin alcohol, que han sido tradicionalmente relegados a un rincón poco atractivo del menú. La filosofía del bar manager, Mario Schulz, es que las bebidas sin alcohol deberían tener el mismo estatus que las que contienen alcohol: “normalidad sin explicaciones ni etiquetas”. Con este mantra, el Bar Montez presenta un menú intrigante que incluye versiones tanto alcohólicas como sin alcohol de sus cócteles, asegurando que ambas opciones ofrezcan una experiencia de sabor comparable.
Un ejemplo destacado es el “Malicious”, una bebida que combina jugo de manzana fresco cocido con tomillo, presentando un equilibrio perfecto entre dulzura y acidez. La versión sin alcohol utiliza un espíritu bávaro que conserva la esencia y el cuerpo de su contraparte alcohólica, mostrando así que la creatividad no conoce límites, incluso en un bar cuyo enfoque es dar la bienvenida a todos.
Mientras algunas cadenas hoteleras como Four Seasons y Courtyard by Marriott han sido reconocidas por su excelencia en el ámbito de los bares, el Bar Montez se destaca como un pionero en la creación de una experiencia en la que todos se sientan incluidos, sin importar sus preferencias de bebida. En Múnich, este enfoque innovador promete establecer un nuevo estándar en el ámbito de la gastronomía hotelera, llevando el arte de los cócteles a un público más amplio que nunca.
Con la evolución continua de la industria hotelera, lugares como el Bar Montez en el Rosewood Munich demuestran que la búsqueda de experiencias memorables no se detiene en la habitación, sino que se expande a cada rincón del hotel, invitando a los huéspedes a disfrutar de la hospitalidad de una manera completamente nueva.
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