En un contexto donde la crisis climática se intensifica cada vez más, el mensaje de la bióloga y escritora Rachel Carson resuena con una urgencia particular. En su obra de 1950, la idea de que “todos al final regresan al mar” se convierte en un eco poderoso para nuestra comprensión del medio ambiente y la interconexión de los ecosistemas. Hoy, los océanos, que cubren más del 70% de la superficie terrestre y generan aproximadamente el 50% del oxígeno que respiramos, están en peligro debido al calentamiento global, la acidificación y la contaminación por plásticos.
La exposición “For All at Last Return”, actualmente en el Baltic Centre for Contemporary Art en Gateshead, Inglaterra, toma como punto de partida esta reflexión de Carson, presentando obras de 13 artistas cuya preocupación por la salud de los océanos es evidente. Aquí, los visitantes pueden experimentar desde la superficie de los océanos hasta las profundidades más oscuras, con instalaciones que incluyen esqueletos de delfines en peligro de extinción suspendidos en el aire, hasta esculturas polimetálicas que atraen la atención de empresas mineras.
A través de múltiples obras, la exposición destaca la diversidad de hábitats marinos, integrando desde zonas intermareales hasta misteriosos paisajes submarinos. Artistas como Joan Jonas celebran la vida marina, mientras otros, como Shezad Dawood, abordan las consecuencias del cambio climático y el turismo en las playas. Por su parte, Otobong Nkanga, con su tapiz elaborado, pone de manifiesto las complicadas historias de extracción y desplazamiento que afectan a los océanos.
El Baltic Centre no solo actúa como un espacio de exhibición, sino que también se compromete a un modelo sostenible y circular en su funcionamiento. Recientemente reconocido en los premios Investors in the Environment, ha implementado estrategias que van desde la reducción de emisiones de carbono hasta la creación de programas de biodiversidad, como su colonia de gaviotas kittiwake y colmenas de abejas en el techo del edificio.
Los esfuerzos del Baltic para minimizar su impacto ambiental—incluyendo la reutilización de materiales de exposiciones anteriores y la preocupación por el transporte sostenible—subrayan la necesidad de una conciencia ecológica dentro del mundo del arte. En un esfuerzo por educar a las comunidades sobre los temas tratados en la exposición, se han llevado a cabo una serie de actividades públicas, charlas y talleres que buscan extender la discusión más allá del espacio expositivo.
Este enfoque integral es fundamental en el diagnóstico de nuestra relación con los océanos. A medida que avanza 2026, el llamado a la acción se vuelve más claro: la salud de nuestro planeta y la de sus habitantes está indisolublemente ligada a la salud de los mares. “For All at Last Return” no solo conmemora esta verdad, sino que trabaja para inspirar un cambio en la percepción y la acción, encapsulando la esencia de un futuro sostenible.
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