El proceso de votación sindical en Ferrero México ha tomado un giro complejísimo, marcado por acusaciones de injerencia empresarial y restricciones al ejercicio de la libertad sindical. Este escenario se desarrolla en un contexto donde los trabajadores han expresado sus preocupaciones sobre las prácticas que dificultan la aplicación efectiva de la legislación laboral.
Los testimonios de empleados organizados y representantes sindicales apuntan a un modelo operativo peculiar de la empresa, que no establece centros de trabajo fijos. En su lugar, el personal recibe capacitación y recursos en lugares temporales, lo que complica la notificación formal por parte de la autoridad laboral. La ausencia de un centro de trabajo definido ha permitido a Ferrero México esquivar obligaciones laborales esenciales, creando un vacío que favorece el control corporativo sobre sus empleados.
Un episodio relevante ocurrió previamente, cuando un grupo de trabajadores intentó sindicalizarse. La constancia de representatividad obtenida no pudo ser notificada a la empresa debido a la falta de una ubicación operativa estable, lo que derivó en la caducidad del documento. Este tipo de situaciones revela una estructura que permite a empresas concentrar su domicilio fiscal en sedes centrales, mientras que su personal permanece disperso por diversas regiones del país.
Actualmente, durante el proceso de votación para decidir la continuidad de un contrato colectivo, trabajadores de Jalisco, Michoacán, Querétaro y Guanajuato han reportado irregularidades que ponen en duda la neutralidad del procedimiento. Se ha evidenciado la presencia activa de representantes de la empresa en las jornadas, así como la intervención de verificadores de la autoridad laboral que han limitado el acercamiento de representantes sindicales a los trabajadores. Este control sobre la comunicación entre ellos se justifica bajo el argumento de evitar influencias externas, una medida que muchos consideran infundada y que atenta contra el derecho de los trabajadores a recibir información veraz.
Además, ha surgido preocupación por la supuesta entrega de materiales de orientación de voto –comúnmente llamados “acordeones”– y el uso de boletas que no presentan el nombre de Ferrero, sino de otra razón social. Estas prácticas han sembrado confusión entre los votantes y han generado descontento, ya que el contrato colectivo sometido a consulta no fue aprobado por los trabajadores, quienes han hecho un llamado a rechazarlo y a documentar el proceso de votación como salvaguarda ante posibles manipulaciones.
Aunque el resultado de esta votación aún está por determinarse, queda claro que el caso de Ferrero México plantea serios desafíos para la exigibilidad de la reforma laboral en contextos empresariales altamente fragmentados. La falta de un centro de trabajo fijo no solo representa una ventaja para la empresa, sino que también relega a los trabajadores a un papel de desventaja frente a la organización sindical. Este conflicto pone de relieve la urgencia de una revisión profunda de las prácticas laborales y una reevaluación del marco legal que rige la relación entre empresas y sus empleados en el país.
Actualización: La información presentada corresponde a datos obtenidos hasta el 23 de enero de 2026.
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