Un tribunal de distrito en Carolina del Sur ha dictado una histórica sentencia en favor del artista local Todd Atkinson, otorgándole la notable suma de $158,400 en un caso de infracción de derechos de autor. La disputa gira en torno a un mural que Atkinson pintó en el verano de 1982 en la fachada de un edificio en Clover, S.C., conocido anteriormente como el bar Water Tank.
El mural, que presenta un tren y un tanque de agua con la inscripción “Water Tank” en una franja roja, había estado en el edificio ubicado en 111 N. Main Street durante más de cuatro décadas. Atkinson registró formalmente su obra el 11 de diciembre de 2023, obteniendo el reconocimiento de derechos de autor el 7 de marzo de 2024. A pesar de estar temporalmente cerrado en la actualidad, el proliferante interés en el arte público ha mantenido la relevancia de este caso.
El conflicto surgió cuando Justin L. McFalls, propietario reciente del edificio, decidió que una nueva versión del mural debía ser pintada. En un reclamo presentado por Atkinson a través de su abogado, Alex Long, se acusa a McFalls de contratar al artista Chan Shepherd para cubrir el mural original. La narrativa denuncia que Shepherd no solo pintó sobre el trabajo de Atkinson, sino que además firmó la obra como suya, lo que infringe los derechos de atribución del artista original. Este acto parece violar la Ley de Derechos de los Artistas Visuales (VARA), promulgada en 1990, que protege los derechos de los artistas sobre sus obras de arte público.
Long comenta que muchos artistas, si bien comprenden la propiedad de los derechos de autor desde su creación, a menudo desconocen que también poseen derechos adicionales de atribución y contra la mutilación de sus obras. La falsa atribución emergió como el núcleo del conflicto.
Un intercambio en redes sociales entre McFalls y una persona presumiblemente relacionada con Atkinson reveló la desestimación de las acusaciones de infracción. McFalls argumentó que, si Atkinson estaba tan preocupado por su arte, debería haber adquirido el edificio, señalando que el nuevo mural no era una copia del original y, por ende, no infringía derechos de autor.
Finalmente, el tribunal dictaminó un fallo significativo a favor de Atkinson, otorgándole $150,000 en daños estatutarios, la máxima cantidad permitida bajo VARA, además de $8,400 en daños reales. La entidad Reardon McFalls Enterprises, LLC, también demandada, llegó a un acuerdo extrajudicial con Atkinson. Sin embargo, Shepherd no ha respondido a la demanda ni ha contratado representación legal.
Este caso sienta un precedente relevante para los derechos de los artistas, subrayando la importancia de la protección de obras de arte público en un entorno donde el reconocimiento y la atribución son fundamentales. La decisión del tribunal no solo resalta la necesidad de respeto hacia las obras de arte, sino que también reafirma el derecho de los creadores a proteger su legado.
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