La refinería Olmeca, un ambicioso proyecto de la petrolera estatal mexicana Pemex, enfrenta serios contratiempos. El 26 de enero de 2026, la instalación detuvo operaciones debido a una falla eléctrica, según revelan reportes internos. Este incidente destaca la fragilidad de una refinería que aún no ha alcanzado su capacidad plena de procesamiento de 340,000 barriles por día (bpd), una meta que parece distante a la luz de problemas recurrentes.
El incidente de enero no fue un caso aislado; la refinería, inaugurada formalmente en 2022 en el puerto de Dos Bocas, en Tabasco, ha lidiado con múltiples paradas desde su inicio de operaciones en el segundo semestre de 2024. Durante el último incidente, una planta coquizadora, la planta catalítica y otras unidades hidrodesulfuradoras fueron afectadas. Se estima que se difirió el tratamiento de aproximadamente 150,000 barriles de crudo debido a esta falla.
Pemex, por su parte, ofreció una versión más suave del evento, describiendo el incidente como una “variación de presión” en la planta catalítica. Según la empresa, esta situación generó humo visible en el quemador, llevando la planta a un “paro seguro”, mientras aseguraron que las operaciones de crudo permanecían “bajo control”. No obstante, esta narrativa contrasta con la evidencia de interrupciones operativas significativas.
Es interesante notar que este no es el primer episodio de parálisis. En agosto del año anterior, la refinería ya había detenido sus operaciones a causa de un corte de energía, una situación que se había repetido en abril por problemas en una planta de cogeneración. Sin embargo, a pesar de estos altibajos, la refinería logró procesar en diciembre de 2025 un volumen de 263,402 bpd, el mayor desde su lanzamiento.
Al momento de la última falla, se reportó que la instalación reinició el proceso de arranque de sus plantas el 27 de enero. Pemex indicó que consultaría con las áreas pertinentes sobre la situación actual de la refinería, pero la incertidumbre persiste alrededor de la estabilidad de una instalación clave en la estrategia energética del país.
Con un historial marcado por interrupciones y dificultades técnicas, la refinería Olmeca se encuentra en una encrucijada. A medida que avanza el año, la industria y la opinión pública observarán de cerca el desempeño de esta instalación en un contexto donde la seguridad energética y la autoprofusión de combustibles se vuelven cada vez más críticas para México.
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