La economía mexicana ha experimentado un notable repunte. Según las cifras preliminares del Inegi, entre octubre y diciembre de 2025, el Producto Interno Bruto (PIB) creció un 0.8% en comparación con el trimestre anterior, marcando la mayor expansión trimestral en cinco periodos.
Este avance se produjo tras un tercer trimestre complicado, donde se registró una contracción del 0.3%. Este panorama generó inquietud sobre la posibilidad de una recesión, definida como la contigüidad de dos trimestres consecutivos con cifras negativas. Sin embargo, el cuarto trimestre ha traído aliento a analistas y ciudadanos por igual.
Las estimaciones indican que se trató de un rebote, respaldado por la recuperación en el consumo y la posible reactivación de proyectos de inversión gubernamentales. Gabriela Siller, directora de análisis en Banco Base, señala que el crecimiento no debe considerarse como una nueva tendencia, aunque es un indicativo positivo tras la caída previa.
El desagregado de la información revela que los sectores terciario y secundario, que abarcan servicios, comercio, industria, minería y construcción, tuvieron el desempeño más robusto con un crecimiento del 0.9%. En contraposición, las actividades primarias, como la agricultura, la pesca y la ganadería, sufrieron una contracción del 2.7%.
Desde Londres, Andrés Abadía, economista jefe de Pantheon Macroeconomics, destaca que el crecimiento en la industria y los servicios equilibró la debilidad del sector agrícola, ayudando a revertir la caída del tercer trimestre. Dado que el sector servicios representa el 65% de la economía, su recuperación ha sido crucial para el resultado positivo del PIB anual.
En lo que respecta a la industria, los datos de Banorte indican un crecimiento del 0.9%, recuperándose de una caída del 1.5% en el trimestre anterior. Este impulso provino principalmente de la construcción y de un repunte en las manufacturas, a pesar de una dinámica heterogénea entre los diferentes rubros. También se observó una mejoría en la actividad del transporte, que había sido golpeada en trimestres previos.
No obstante, el cierre del gasto público en 2025 había impactado la construcción, clínicamente vulnerable debido a la incertidumbre generada por las reformas al Poder Judicial. Sin embargo, el indicador del cuarto trimestre sugiere que el Gobierno podría estar comenzando a aumentar su gasto nuevamente.
Las actividades primarias, por su parte, enfrentaron una comparación difícil tras un crecimiento del 3.5% en el trimestre previo. Los analistas de Banorte apuntan que factores climáticos adversos, como inundaciones en octubre y bloqueos carreteros en noviembre, complicaron la distribución y impactaron negativamente en los cultivos.
A medida que la economía mexicana se recupera, el cuarto trimestre de 2025 se presenta como un período de esperanza. Sin embargo, los analistas advierten que se requiere de una vigilancia constante para confirmar que este rebote se consolide en una tendencia sostenible.
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