La moderada reactivación de la actividad económica hacia finales de 2025 ha generado más dudas que certezas sobre el crecimiento para 2026, según analistas de varias instituciones financieras, incluyendo Banco Base, Goldman Sachs, Monex y Banorte. En este entorno, los economistas subrayan que la recuperación es “acotada y heterogénea”, lo que sugiere que no todos los sectores están evolucionando de la misma manera.
Para el año en curso, se anticipa un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 1.29% anual, aunque este pronóstico está lleno de condiciones. La expectativa es que dicho crecimiento se mantenga moderado, impulsado por un fortalecimiento en la inversión y un aumento en la demanda externa. Sin embargo, la dependencia en las exportaciones hacia Estados Unidos y la necesidad de una reactivación en las inversiones privadas son factores cruciales que determinarán el rumbo económico.
Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base, señala que, para experimentar un crecimiento superior al 1%, se requerirá un contexto favorable, en el cual el mercado estadounidense juegue un papel vital. “Se anticipa que en la primera mitad del año veremos un crecimiento más alentador”, comenta Siller, mencionando un posible impulso en el primer trimestre gracias a los datos del cuarto trimestre del año anterior, así como un efecto positivo del Mundial en el segundo.
El consumo, que representa un 71% del PIB mexicano, podría recibir un impulso adicional con la Copa Mundial de Fútbol, generando un impacto de 0.15 puntos en el PIB a través del turismo y el consumo. Sin embargo, también se menciona que, tras el evento, podría haber un descenso en el crecimiento, debido a la finalización de este efecto positivo y la incertidumbre generada por la revisión del Tratado entre México, EE. UU. y Canadá (T-MEC).
El diagnóstico sobre la economía es similar entre las diferentes instituciones. Banco Base se sitúa en un crecimiento central de 0.9% para el año, con un escenario más optimista alcanzando hasta el 1.4%, condicionado por un crecimiento de 2.87% en EE. UU. Por su parte, analistas de Banorte indican que la aceleración al final de 2025 sugiere un impulso inercial del 0.7% para 2026.
Goldman Sachs, por otro lado, advierte que la actividad económica enfrentará serios desafíos, entre los cuales destacan el debilitamiento de la confianza empresarial y el ciclo crediticio que ya comienza a mostrar signos de fatiga. Ante este complejo panorama, el futuro de la economía mexicana se perfila incierto, donde la colaboración entre sectores y países será vital para lograr un crecimiento sostenido y estable en los próximos meses.
Con todo, la expectativa es que, a pesar de los retos, los primeros meses de 2026 traigan un aire de optimismo temporal, aunque la sostenibilidad de este crecimiento dependerá de factores externos e internos que continúan evolucionando.
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