Este miércoles, la ONU conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una jornada dedicada a reconocer las valiosas contribuciones de mujeres y niñas en este campo vital. Sin embargo, en México la situación es preocupante. Aunque las mujeres que ejercen en el ámbito científico demuestran una productividad superior a la de sus colegas hombres, enfrentan obstáculos significativos en su ascenso profesional, particularmente en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y en diversas profesiones relacionadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).
Investigaciones recientes han revelado que las investigadoras se distingue por una producción académica sobresaliente, con 1.2 publicaciones más que los hombres en el año previo a ascender al Nivel II del SNI. Sin embargo, solo el 13% de las mujeres logra esta promoción, en comparación con el 22% de los hombres. Esto ilustra una disparidad alarmante: aunque publican más, muchas mujeres no reciben el reconocimiento que merecen.
El Sistema Nacional de Investigadores, que otorga reconocimiento y estímulos económicos a científicos, clasifica a los profesionales en diferentes niveles, pero este sistema, en realidad, ha reflejado y perpetuado las desigualdades de género. La subrepresentación femenina en estos programas no solo limita el desarrollo profesional de las mujeres, sino que también frena el avance científico y social en su conjunto.
En México, solo tres de cada diez profesionistas en las áreas STEM son mujeres, lo que pone de manifiesto una tendencia más amplia: a nivel global, menos de un tercio de la comunidad investigadora está compuesta por mujeres, según datos de la UNESCO. Esta baja participación se debe en parte a una profunda convicción social que considera a las mujeres como menos capaces de generar conocimiento legítimo. La socióloga Carolina Espinosa Luna señala que este estigma persiste y que, a menudo, se asocia a las mujeres con roles limitados, como el servicio docente o labores operativas.
Desafortunadamente, las brechas de género en los entornos académicos evolucionan en contextos donde la violencia y el acoso son realidades constantes para las mujeres en ciencia. Una investigación reciente apunta a que las relaciones laborales pueden estar marcadas por lo que se denomina “economías de legitimidad abusiva”, donde la violencia se normaliza y se legitima por redes de poder. Las experiencias compartidas por 133 mujeres revelan casos de descalificaciones, hostigamiento y la apropiación de su trabajo sin reconocimiento.
A pesar de estos desafíos, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra cada 11 de febrero desde que fue proclamado en 2015, busca inspirar a las nuevas generaciones. António Guterres, Secretario General de la ONU, enfatiza la necesidad de que todas las niñas puedan imaginar un futuro en la ciencia y que las mujeres puedan prosperar en sus carreras científicas. El tema de este año se centra en aprovechar sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales y el sistema financiero, invitando a construir un futuro inclusivo para todas.
La celebración de este día no solo es un recordatorio de los logros alcanzados, sino un llamado a la acción para cerrar las brechas de género que persisten en el ámbito científico. México y el resto del mundo deben redoblar esfuerzos para garantizar que las mujeres puedan tener un papel equitativo en la construcción del conocimiento y el desarrollo científico.
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