A finales de noviembre de 2011, la vida de muchos cambió. Una persona relató cómo vio a su padre tomar su último aliento. Tras participar en los rituales mortuorios en México, regresó a Estados Unidos, pero Nueva York no parecía el lugar adecuado para vivir su duelo. Fue entonces cuando sintió un intenso anhelo de regresar a la infancia, una sensación que ya había experimentado tras su propio tratamiento contra el cáncer en 1990. La búsqueda de vida y significado lo llevó a trabajar con niños, un sector donde las emociones y la vulnerabilidad florecen sin reservas.
Al principio, la experiencia fue desorganizada y caótica. Sin formación oficial en educación infantil, la persona tuvo que aprender sobre la marcha. Los niños, en sus primeras interacciones, desafiaron su entendimiento del mundo. Lo que antes consideraba lógica se tornó irreconocible: “arriba es arriba y no abajo”, “un tenedor es para comer, no para hacer música”. Sin embargo, esta confusión se convirtió en una fuente de inspiración y asombro.
De todos los grupos con los que trabajó, los niños de dos años se convirtieron en sus favoritos. Uno de ellos, con pocas palabras y un dedo inquisitivo, comunicaba al mundo su sentir sin avergonzarse, con una presencia tan poderosa que no la podía ignorar. Su acento, sin embargo, seguía siendo motivo de inseguridad. Sabía que no debía sentirse así, pero aún así le afectaba. A veces, se identificaba con los niños preverbales, un término que aprendió en sus entrenamientos de desarrollo profesional en la educación infantil. Se maravillaba al observar sus diversas formas de comunicación no verbal: mordiscos o sonidos que canalizaban emociones y sentidos que a menudo se perdían en los adultos.
Con el tiempo, dejó de trabajar a tiempo completo con niños, pero hace dos años, durante la crisis migratoria, se le pidió ayuda en una iglesia que ofrecía un programa para niños, integrando familias recién llegadas de Colombia, Venezuela y Ecuador. La tarea era clara: ofrecer un espacio seguro donde los niños pudieran expresarse mientras sus padres solicitaban asilo.
La metodología utilizada fue la de un “currículo emergente”, donde los educadores observan y toman notas sobre las interacciones y preferencias de los niños. Elegir materiales adaptables como arcilla y cartón resultó ser una decisión acertada. Sin embargo, al presentar la arcilla, un niño exclamó “La selva”, refiriéndose al aterrador cruce por la selva del Darién entre Colombia y Panamá. Este comentario sorprendió a los educadores, quienes debieron decidir si cambiar el enfoque o permitir que los niños compartieran sus experiencias.
El resultado fue notable. Mientras narraban sus historias traumáticas, los niños también daban forma a la arcilla, creando árboles de mango, gatitos y figuras fantásticas que representaban su alegría. Esta dualidad, la mezcla del dolor vivido y la fantasía creada, fue una revelación. La conexión establecida con esos niños se convirtió en un recordatorio de que el arte y la vida son indivisibles; nuestra corporeidad se expresa en cada acción y creación.
En 2016, la persona proclamó un rincón en Crown Heights, Brooklyn, su “teatro temporal”, donde realizó una serie de diez performances innovadoras. Durante la pandemia de COVID-19, transformó una vitrina de galería en un laboratorio creativo, utilizando su cuerpo y boca para transmitir recuerdos y experiencias culturales. Esta forma de arte se vio igualmente reflejada en su interacción con los paneles de metal en los trenes de Nueva York, donde encontró una forma de conectar con su propia identidad y resiliencia.
Las memorias de su infancia, en las que lamía el vaho de las ventanas del coche de su padre mientras viajaban a visitar a sus abuelos, sirvieron como un símbolo de claridad y conexión. Así, su viaje de duelo se entrelazó con el arte y la enseñanza, un testimonio de que las experiencias compartidas pueden transformar el dolor en creatividad y comunidad.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


