La danza de vanguardia a menudo sorprende con su humor y creatividad inesperada. Este fin de semana, el Brooklyn Academy of Music (BAM) volverá a albergar “Set and Reset”, una colaboración emblemática que tuvo su debut en 1983. Diseñada por la coreógrafa Trisha Brown, acompañada por la música de Laurie Anderson y los innovadores trajes y escenografía de Robert Rauschenberg, esta obra es un ejemplo perfecto de sinergia artística. Forma parte de una gira internacional denominada “Dancing with Bob”, que conmemora el centenario de Rauschenberg y que se extenderá hasta mayo.
Además de “Set and Reset”, el programa incluirá “Travelogue”, otra pieza histórica de 1977, coreografiada por Merce Cunningham y que será reestrenada por la Trisha Brown Company después de varios años. Esta dualidad de propuestas permite a los espectadores disfrutar de una experiencia variada y enriquecedora.
“Set and Reset” es mucho más que una pieza de baile; es un retrato conmovedor de la colaboración creativa. En esta obra, las visiones de Brown, Anderson y Rauschenberg coexisten de manera elegante, sin restricciones, lo que permite una expresión individual dentro de un marco colectivo. Rauschenberg, consciente de la autonomía de cada artista, destacó la importancia de la independencia en su trabajo.
La obra presenta una combinación intrigante de movimientos espontáneos y ensayo, donde los bailarines se agrupan en duetos y tríos solo ocasionalmente. El uso de la improvisación por parte de Brown añade una capa de frescura que se siente muy viva. A lo largo de la performance, los momentos de unión entre los bailarines se destacan de manera notable, creando una atmósfera dinámica y en constante evolución.
La música de Anderson, alegre y juguetona, imbuye a “Set and Reset” con un carácter único. Su ritmo fresco acompaña movimientos sorpresivos que van desde caídas en confianza hasta giros acrobáticos. A pesar de la simplicidad del diseño, que incluye telas translúcidas y vestimentas sueltas, el impacto visual es considerable, generando una experiencia rica en texturas.
Por otro lado, “Travelogue” es una exploración diferente, donde la partitura de John Cage ofrece una estructura a los músicos mediante un generador de números aleatorios. Al hacer llamadas a diferentes instituciones, como clínicas de aves salvajes y servicios bibliotecarios, los músicos crean una mezcla de sonidos únicos que dialogan con la danza en el escenario.
Aunque estas colaboraciones son raras y especiales, su historia también tiene matices complejos. La relación entre Rauschenberg y Cunningham terminó en un desacuerdo, lo que muestra que incluso en las relaciones más creativas, los desafíos son inevitables.
Con estas presentaciones, el BAM celebra no solo la obra de Rauschenberg, sino también el espíritu de colaboración que define la danza contemporánea. A medida que el legado de estos artistas continúa influyendo en nuevas generaciones, la importancia de la creatividad conjunta resuena aún más en el mundo del arte.
Actualización: 2026-02-26 04:00:00
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