El Banco de México (Banxico) está considerando la posibilidad de continuar con el ciclo de recortes en la tasa de interés, siempre y cuando no se presenten efectos de segundo orden en los precios. Así lo explicó su gobernadora, Victoria Rodríguez Ceja, durante la presentación del Informe Trimestral correspondiente al periodo de septiembre a diciembre.
Los temidos efectos de segundo orden podrían surgir a raíz de cambios en el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) que afectan a ciertos productos, así como de los aranceles impuestos a bienes de importación provenientes de países sin acuerdos comerciales con México. Rodríguez Ceja puntualizó que los cambios en el IEPS, que entraron en vigor a principios del año, han tenido un impacto limitado en los precios.
Sin embargo, el informe reveló que estas modificaciones han contribuido a un aumento en la inflación de las mercancías. Datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que la inflación anual se situó en un 3.92 por ciento, evidenciando una tercera aceleración quincenal consecutiva en la primera mitad de febrero. Rodríguez Ceja expresó su confianza en que la trayectoria de los precios seguirá un patrón similar al de episodios anteriores de ajuste del IEPS, con un impacto transitorio y limitado a ciertos bienes.
La postura restrictiva del Banco continuará siendo vigente durante dos años más, estableciendo su consolidación entre septiembre de 2022 y octubre de 2025. Durante este periodo, la tasa se incrementó hasta alcanzar un 11.25% en marzo de 2024 y se mantuvo en ese nivel durante casi un año, antes de disminuir a un 7.25% en noviembre de 2025. Este enfoque restrictivo, junto con la disminución de choques externos, ha sido fundamental en el proceso de desinflación.
Rodríguez Ceja destacó que esta postura sigue influyendo en el panorama inflacionario, incluso en un período en el que la inflación fue menos adversa en comparación con los niveles extremos de 2021 a 2024. En marzo de 2024, el banco inició un ciclo de relajamiento monetario, reduciendo la tasa del 11.25% al 11%, en respuesta a un avance significativo en la desinflación.
El objetivo de este ciclo de recortes es alcanzar una tasa coherente con la meta de inflación del 3%. Se espera que, a pesar de los rezagos inherentes a la política monetaria, los efectos de la postura restrictiva continúen contribuyendo a la estabilidad de precios. Con una tasa real ex ante en un 3.1%, actualmente por encima del rango neutral estimado entre 1.8 y 3.6%, la política se mantiene restrictiva y cautelosa ante cualquier estímulo a la actividad económica.
Rodríguez Ceja también enfatizó la importancia de vigilar las expectativas de inflación, que aunque están por encima de la meta del 3%, se han mantenido relativamente estables. Esta estabilidad es atribuible a la credibilidad de Banxico en la conducción de la política monetaria a lo largo de los años.
En definitiva, el Banco de México se mantendrá atento a las expectativas de inflación y a la dinámica de precios, evaluando la posibilidad de recortes adicionales, siempre que las condiciones lo permitan. La situación actual subraya la importancia de la prudencia en la gestión económica y la necesidad de mantener una inflación alineada con los objetivos establecidos.
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