El teatro que acoge al aclamado grupo de danza Shen Yun en Sydney ha declarado su firme determinación de continuar con las presentaciones, desafiando las amenazas anónimas que han surgido recientemente. Graeme Kearns, director ejecutivo de Foundation Theatres, que maneja las instalaciones donde se presentará el grupo, aseguró que el interés por el espectáculo ha crecido a pesar de los incidentes alarmantes.
En un giro inesperado, el local en la Gold Coast tuvo que ser evacuado tras recibir una amenaza de bomba el pasado lunes. Esa misma semana, el miércoles, la residencia oficial del Primer Ministro, Anthony Albanese, también fue evacuada debido a un aviso similar. Kearns detalló que, aunque su teatro no ha recibido amenazas directas, no se dejarán intimidar y pretenden seguir con la producción.
El Sydney Lyric, con capacidad para 2,000 espectadores, está programado para albergar 11 funciones entre el 20 y el 30 de marzo, y a pesar de la incertidumbre, Kearns anticipa que las funciones se llenarán. Comentó que es fundamental para el teatro proteger el derecho a contar historias culturales, afirmaciones fundamentadas en los acontecimientos históricos recientes.
En una traducción trascendental de las amenazas dirigidas a la organización detrás de Shen Yun, la Falun Dafa, se mencionó que si las actuaciones australianas se llevaran a cabo, el Lodge, residencia del Primer Ministro, sería “reducido a ruinas” y “la sangre fluiría como un río”. La presidenta de la Falun Dafa Association of Australia, Lucy Zhao, indicó que, a pesar de las preocupaciones sobre la seguridad, se ha observado un aumento del 20% en la venta de entradas para las presentaciones en Melbourne y Adelaide.
Además, se ha incrementado la seguridad en los tres lugares donde se llevarán a cabo las funciones, financiada por la asociación. En un comunicado, la Falun Dafa acusó al Partido Comunista Chino de estar detrás de estas amenazas, describiéndolas como parte de una campaña de represión transnacional destinada a acallar las voces en el extranjero.
El embajador chino en Canberra restó importancia a las afirmaciones de la Falun Dafa, argumentando que China se opone a toda forma de violencia y desestimando las críticas hacia el partido. No obstante, la Falun Dafa se ha defendido, enfatizando que más de 150 amenazas, incluidas bombas y muerte, han sido reportadas en varias naciones durante los últimos dos años, algunas de las cuales parecen originarse en China.
Las afirmaciones de que Shen Yun actúa como herramienta política para difundir narrativas adversas hacia China han sido reiteradas por las autoridades chinas, quienes acusan a la Falun Dafa de ser una “secta” peligrosa. Sin embargo, los organizadores del espectáculo sostienen que su objetivo es promover la cultura tradicional china, rechazando las caracterizaciones negativas.
A medida que Shen Yun culmina su gira, la organización detrás del espectáculo continúa su labor de programación y promoción a pesar de los obstáculos. Desde su base en una instalación de alto nivel en Nueva York, este movimiento ha acumulado significativas inversiones que superan los 250 millones de dólares en apoyo a su causa cultural a nivel global.
Este contexto tenso y complejo en torno a Shen Yun revela no solo el fragor de las pasiones culturales, sino también las repercusiones más amplias que pueden surgir cuando el arte se entrelaza con la política en el escenario internacional.
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