En Guadalajara, Jalisco, el ambiente es tenso y sombrío ante la reciente muerte de Nemesio “El Mencho” Oseguera, líder del infame Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su cuerpo ha sido velado en una funeraria, donde la presencia militar es notable: decenas de camionetas del Ejército y la Guardia Nacional resguardan el lugar, mientras un helicóptero militar sobrevuela la zona, generando inquietud entre los asistentes y reforzando el control del orden público.
La agencia federal que supervisa la seguridad ha garantizado que el despliegue busca disuadir a mafias rivales que pudieran intentar aprovechar la situación para causar disturbios. Esta medida se vuelve crucial después de los recientes acontecimientos violentos que siguieron a la muerte de Oseguera, quien fue abatido en un operativo militar. Su deceso desató una ola de represalias del CJNG, que incluyó la quema de negocios y bloqueos carreteros en 20 de los 32 estados del país, lo que resultó en más de 70 muertes en los conflictos entre fuerzas de seguridad y criminales.
Los restos de Oseguera fueron entregados el pasado sábado por la Fiscalía General de México a sus familiares, luego de haber sido trasladados desde Ciudad de México, donde llegó tras su muerte. El contraste entre el dolor de la pérdida y la intensa vigilancia militar refleja la complejidad del entorno en el que operan estos grupos criminales.
El Mencho, hasta su muerte, era el narcotraficante más buscado por las autoridades estadounidenses, que ofrecían una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Su liderazgo en el CJNG, conocido por su brutalidad y resistencia, coloca a su organización en el centro de la crisis de seguridad que afecta al país.
A medida que se espera la sepultura programada para el lunes, la atenta vigilancia en el lugar sugiere que la lucha por el control y el poder en el mundo del narcotráfico en México está lejos de concluir. Un nuevo capítulo se escribe en esta historia compleja, marcada por la violencia, la ambición y el deseo de dominar el oscuro mercado de las drogas.
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