Silente y en un contexto de incertidumbre, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se prepara para celebrar su 97 aniversario, un acontecimiento marcado por la ausencia de aliados en el panorama político actual. El bloque electoral que hace dos años intentó hacer frente a la figura emergente de Claudia Sheinbaum se ha desmoronado: el PAN ha decidido suspender su participación en coaliciones hasta al menos 2027, mientras que el PRD se encuentra en un estado crítico, con un acuerdo cupular que ha dificultado su capacidad para obtener los votos necesarios para mantener su registro nacional.
El trasfondo de esta situación se encuentra en el “Plan A” de la reforma electoral propuesto por el lopezobradorismo. Morenistas y sus aliados defendieron la eliminación de los plurinominales, la reducción de los costos de los comicios y la sustitución de los consejeros del INE. Alejandro Moreno Cárdenas, quien ha liderado al PRI durante cinco años, se opuso firmemente a estos cambios, al igual que sus homólogos del PAN y del PRD. Moreno sostenía que los plurinominales—que representan al 60% de la población—son esenciales para asegurar una representación proporcional en el Congreso de la Unión, argumentando que su eliminación favorecería al partido dominante.
Otra preocupación central del PRI se centraba en la disminución del financiamiento público destinado al sistema de partidos, que, en 2021, ascendía a 5,821 millones de pesos. Este monto era una tercera parte de lo asignado a programas como Jóvenes Construyendo el Futuro o una cuarta parte de la inversión en Sembrando Vida, lo que reflejaba la presión que la austeridad ejercía sobre los recursos públicos.
El curso del sistema electoral cambió drásticamente en 2021, tras las elecciones intermedias, cuando el PAN y el PRI decidieron forjar una alianza que los llevó a postular a Xóchitl Gálvez como candidata presidencial para 2024. En ese contexto, el Movimiento Ciudadano mantenía una intención de voto del 12%, similar al PAN, mientras que el Partido Verde se registraba con un 5%, el doble de lo que obtenía el PRD.
A medida que se acerca la discusión del Ejecutivo federal sobre su iniciativa en la Cámara de Diputados, el PRI reitera su oposición a la eliminación de la sobrerrepresentación legislativa, así como su llamado a fortalecer el INE y los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE). Esta postura, sin embargo, se observa con ambivalencia, ya que las encuestas predicen un panorama sombrío para el partido tricolor, que parece estar en un camino hacia un bipartidismo, desempeñando un papel de partido satélite conforme se aproxima a su centenario.
Por otro lado, en el ambiente cultural, el evento del año ha sido el concierto de Shakira en el Zócalo, que conmemoró el centenario de Grupo Corona en México. Sin embargo, dos incidentes empañaron esta celebración: la fallida transmisión del evento por Capital 21, cancelada a última hora por restricciones de derechos de autor, y la conversión de la sede del Congreso de la Ciudad de México en una sección VIP, lo que generó descontento.
En cuanto a la administración pública, Eber Betanzos, actual jefe de la Unidad Técnica de la Auditoría Superior de la Federación, busca alcanzar el consejo directivo del Instituto Nacional de Administración Pública, apoyado por figuras destacadas como la ministra y exsecretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y Arely Gómez González.
Con el PRI enfrentando un posible futuro incierto, con la amenaza de perder su registro en 2027 flotando en el aire, el clima político sigue siendo tenso y la capacidad de generar alianzas se vuelve cada vez más crítica para su supervivencia.
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