La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum ha llegado finalmente a la Cámara de Diputados, en un escenario marcado por la resistencia de aliados políticos y fuertes críticas de la oposición. Esta iniciativa busca ajustar el financiamiento público a los partidos, reducir el número de senadores y limitar el poder de las cúpulas partidistas en la selección de representantes plurinominales.
Sheinbaum ha enviado un proyecto que establece la eliminación de 32 senadurías de representación proporcional, manteniendo 96 como escaños totales. En la Cámara de Diputados, cuyo número de integrantes se mantiene en 500, se propone un nuevo sistema para las 200 diputaciones plurinominales. Este sistema incluirá a los mejores perdedores de cada partido y también a representantes elegidos por votación directa en circunscripciones regionales, incluyendo un grupo de diputados para mexicanos en el extranjero.
Un punto destacado de esta reforma es la reducción del financiamiento público a los partidos políticos en un 25%. Actualmente, los partidos reciben una bolsa de aproximadamente 7,700 millones de pesos, que podría reducirse a 5,497 millones bajo la nueva fórmula de cálculo. Esta fórmula modifica el porcentaje del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización que se usa para determinar el financiamiento, generando tensiones con aliados como el Partido Verde y el Partido del Trabajo, quienes han mostrado disposición a aceptar recortes siempre que todos los partidos reciban la misma cantidad, lo que Morena considera inviable.
La propuesta no solo toca aspectos financieros, sino que también plantea reformas relevantes en el ámbito electoral, tocando 11 artículos de la Constitución. Se decidirá mantener al Instituto Nacional Electoral como un organismo autónomo, preservando también la función de los Organismos Públicos Locales Electorales y tribunales electorales. Se sugiere que los cómputos distritales de las elecciones comiencen el mismo día de la jornada electoral, lo cual podría prescindir del Programa de Resultados Electorales Preliminares, que tuvo un costo elevado en la elección de 2024.
En el ámbito de la comunicación política, se propone reducir el tiempo de cobertura obligatoria en medios de comunicación y se establecerán requisitos para etiquetar contenido alterado con inteligencia artificial. Además, se reforzarán mecanismos de fiscalización del INE y se prohibirá el uso de dinero de origen ilícito en campañas electorales.
La iniciativa ha sido turnada a comisiones de la Cámara de Diputados, donde se espera que un dictamen sea elaborado en un plazo corto para presentarse al pleno. El apoyo que requiere Morena es significativo, ya que se necesitan al menos 334 votos para su aprobación, y aunque cuenta con 253 integrantes, necesitará al menos 81 adicionales de otras agrupaciones. La situación en el Senado se presenta aún más compleja, donde se requiere una mayoría calificada de 86 votos.
Durante su reciente conferencia matutina, Sheinbaum reiteró los objetivos de su reforma, evidenciando su disposición a aceptar que, si no se aprueba, los cambios pueden ser rescatados en el futuro. Con un panorama divisivo y críticos que perciben esta iniciativa como un retroceso hacia la concentración de poder, el futuro de la reforma electoral en México sigue siendo incierto.
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