Si alguna vez has trabajado tanto en el sector público como en el privado en México, es posible que atravieses un camino hacia una pensión más sólida mediante la Portabilidad de Derechos. Este concepto permite sumar las semanas de cotización entre el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), mejorando así las posibilidades de un retiro económico más atractivo.
No obstante, aunque esta herramienta puede ofrecer una ventaja significativa, su eficacia no siempre está garantizada para todos los trabajadores. Especialistas destacan que determinar si la portabilidad es la mejor opción depende de diversas circunstancias personales.
La Portabilidad de Derechos es especialmente beneficiosa para aquellos que comienzan a cotizar bajo la Ley 73, vigente para quienes empezó antes del 1 de julio de 1997. Por otro lado, las personas que cotizan bajo la Ley 97 o el régimen de cuentas individuales del ISSSTE, que se aplica a quienes contribuyeron después del 1 de abril de 2007, pueden encontrarse en una situación diferente. En este contexto, aquellos amparados por el Décimo Transitorio del ISSSTE no son elegibles para la portabilidad, lo que limita sus opciones.
Los trabajadores que se rigen por la Ley 73 son los más favorecidos, ya que solo requieren 500 semanas de cotización para acceder a una pensión, comparado con las 875 semanas exigidas bajo la Ley 97. Para estos individuos, unificar las semanas de cotizaciones de ISSSTE al IMSS podría ser una estrategia valiosa.
La interrelación entre el Salario Base de Cotización (SBC) y los años trabajados se vuelve crucial en este dilema. Para aquellos en la Ley 73, las últimas 250 semanas de cotización son determinantes para el cálculo final de su pensión. El acceso a las modalidades 10 y 40 del IMSS ofrece a muchos un camino viable para aumentar su SBC y, por ende, su pensión.
Por ejemplo, Carlos, quien cotizó 700 semanas en el IMSS y luego en el ISSSTE, tiene dos opciones: optar por dos pensiones o hacer uso de la portabilidad al IMSS. Al elegir activar sus derechos bajo la Modalidad 10 y luego trasladarse a la Modalidad 40, puede aspirar a una pensión mensual cercana a 48,000 pesos, en contraste con los 20,000 pesos que alcanzaría combinando ambas pensiones.
Sin embargo, existen casos en los que la Portabilidad de Derechos puede no ser tan atractiva. Esto es especialmente cierto para quienes decidieron no permanecer en el Décimo Transitorio del ISSSTE, ya que su vida laboral anterior pudo liquidarse, otorgándoles un bono de pensión que podría ser significativo al cambiar al IMSS. Para estas personas, la transferencia de derechos podría no ofrecer los mismos incentivos.
Es fundamental que cada individuo evalúe su situación particular con cuidado y que analice todas las opciones disponibles antes de tomar decisiones. La portabilidad no es una solución universal; la complejidad de cada caso sugiere la necesidad de asesoramiento experto. Considerando que las decisiones sobre pensiones afectan significativamente el futuro económico, un enfoque informado es esencial.
Para aquellos que están considerando estas alternativas, preguntar a un especialista en pensiones y realizar un análisis exhaustivo puede marcar la diferencia entre un retiro seguro y uno incierto. Con las dinámicas de las pensiones en constante evolución, estar al tanto de las oportunidades y desafíos es más relevante que nunca, especialmente en este contexto de 2026.
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