La New York Academy of Art ha tomado la decisión de distribuir entre organizaciones benéficas el dinero recibido de Jeffrey Epstein, el financista desacreditado, tras la publicación de nuevos documentos del Departamento de Justicia que revelan sus conexiones con la institución. Este giro ocurre en un momento en que la presión pública y la crítica hacia la academia han aumentado considerablemente.
En concreto, se destinarán $65,900 vinculados a Epstein a una organización sin ánimo de lucro que apoya a las víctimas de tráfico humano. Previamente, la academia ya había redirigido $30,000 que Epstein había donado. Estas acciones reflejan un intento de distanciarse de las implicaciones morales de aceptar fondos provenientes de una figura tan controvertida.
En un mensaje a estudiantes y exalumnos, la junta directiva de la academia reconoció “serias fallas en el juicio y la gobernanza” al mantener vínculos con Epstein, incluso después de que sus comportamientos delictivos se hicieran conocidos. La escuela anunció también una revisión de sus políticas sobre la filantropía y la relación con los donantes.
La New York Academy of Art, fundada en 1982 por figuras destacadas del mundo del arte como Andy Warhol, ha sido vinculada a Epstein en varias ocasiones. Servía en su consejo en los años 90 y mantenía su involucramiento con eventos de recaudación de fondos, como el Tribeca Ball y la subasta “Take Home a Nude”. No obstante, documentos recientes sugieren que algunos de esos lazos se mantuvieron incluso después de las investigaciones en Florida por abuso sexual de menores.
La situación ha puesto nuevamente bajo la lupa el liderazgo de la academia, especialmente a su presidenta de la junta, Eileen Guggenheim. Correspondencia entre ella y Epstein revela que promovió su participación en la escuela mucho después de que se conocieran sus crímenes.
En un desarrollo adicional, Guggenheim ha anunciado que renunciará a su cargo un mes antes de lo planeado, aunque los oficiales afirmaron que su salida ya estaba programada para este año. Esta renuncia se suma a un contexto que ya contaba con críticas sobre la relación de la academia con Epstein. En 2020, se ofreció una disculpa pública a la artista Maria Farmer, quien había acusado a Epstein y su asociada Ghislaine Maxwell de abuso tras conocerlos a través de la institución.
Como respuesta a estas revelaciones, la academia ha decidido establecer un comité de ética para revisar sus políticas sobre relaciones con los donantes y la filantropía. Este es un paso significativo para intentar asegurar que futuras relaciones similares no comprometan la integridad de la institución.
Este escándalo sigue resonando en el mundo del arte, un ámbito que ha visto múltiples conexiones controvertidas, y subraya la necesidad de más transparencia y responsabilidad en la financiación de actividades culturales.
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