Las circunstancias globales actuales representan un reto significativo para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum respecto a la consolidación fiscal, un tema que ha cobrado relevancia ante el aumento sostenido de los precios de la gasolina y el diésel. Analistas de Barclays han alertado que este año podría ser particularmente complicado para las finanzas públicas del país.
Con el precio del barril de petróleo acercándose a los 100 dólares, sin cambios sustanciales en el margen de refinación ni en el tipo de cambio, las estimaciones sugieren que el déficit podría alcanzar entre 4.5 y 4.8% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto contrasta con las proyecciones iniciales, que contemplaban un déficit de 4.3% y una deuda del 53.5% del PIB.
El precio de la gasolina se ha convertido en un punto crítico para la economía mexicana. Según los expertos, es el único precio que el gobierno no permitiría que se descontrole, ya que su impacto directo en el consumidor es inmediato y profundo. Recientemente, Gabriel Casillas, economista jefe para América Latina en Barclays, advirtió que si la alza en los precios del crudo persiste más de cuatro semanas, podría forzar al gobierno a presentar un déficit más alto o a implementar subsidios adicionales, costos fiscales que podrían repercutir en los ingresos tributarios.
A diferencia de la gasolina, el diésel no cuenta con un mecanismo automatico para su precio, lo que significa que un aumento externo terminará afectando el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP). Esta dinámica podría impulsarse ante el encarecimiento de tarifas aéreas, fertilizantes y, eventualmente, de alimentos frescos y procesados.
El costo de mitigar el impacto de estas fluctuaciones en los precios también recae sobre las finanzas públicas. En años anteriores, México se benefició de exportaciones de petróleo significativas que ayudaron a absorber costos adicionales. Sin embargo, la situación ha cambiado y actualmente se exporta solo la mitad del volumen de 2022, a pesar de que Pemex ha incrementado notablemente su capacidad de refinación.
Al producir 1.5 veces más gasolina y 1.9 veces más diésel comparado con el año anterior, la oferta interna está jugando un papel crucial en la dinámica de precios, especialmente en un contexto donde el tipo de cambio también ha presentado variaciones. Este año se presenta como un período decisivo para las finanzas del país, donde el manejo estratégico de los precios de los combustibles se vuelve esencial para la estabilidad económica.
Esta información es válida hasta el 16 de marzo de 2026.
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