La reciente renovación de tres consejerías del Instituto Nacional Electoral (INE) se perfila como una oportunidad para que el oficialismo ajuste su estrategia en el panorama político mexicano. Con la convocatoria de la Cámara de Diputados programada para la designación de estos tres vacantes que se harán efectivos el 4 de abril, se pone en marcha un proceso de registro y evaluación de aspirantes que coincidirá con la discusión del controvertido plan B de reforma electoral.
Este cambio viene después de críticas intensas hacia los consejeros salientes: Claudia Zavala, Dania Ravel y Jaime Rivera, quienes han sido señalados por diversos actores políticos, incluidos legisladores de Morena y figuras prominentes como el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la actual presidenta, Claudia Sheinbaum. Con la llegada de nuevos consejeros, el oficialismo busca posicionar figuras menos “incómodas”, alineadas con sus intereses y objetivos, dado que las decisiones de los anteriores consejeros han sido vistas como obstáculo para el avance del actual régimen.
Nombrados en abril de 2017, estos consejeros entraron al INE en un momento de acuerdos políticos entre el PRI, PAN y PRD. Legisladores de Morena, como Sergio Gutiérrez Luna, han manifestado que sus resoluciones han sido perjudiciales para la “cuarta transformación” del país. La reciente anulación de 800 casillas en una elección judicial, por irregularidades que afectaron a 45 jueces, es solo un ejemplo de las decisiones criticadas en su mandato.
La importancia de esta renovación radica también en el contexto en el que se desarrollan estos nombramientos. Guadalupe Taddei, la nueva presidenta del INE, se considera más afín al régimen de Morena, y Sheinbaum ha reiterado su deseo de que los nuevos consejeros promuevan una verdadera democracia, advirtiendo que cualquier cambio en el INE podría ir acompañado de recortes en salarios y beneficios.
El proceso de designación se presenta con ciertas particularidades en esta ocasión. A diferencia de los años anteriores, la convocatoria se emitirá solo dos semanas antes de la salida de los consejeros actuales, tras una espera por parte de la Cámara respecto a una posible modificación al INE a raíz de la propuesta presidencial de reforma electoral, que finalmente no avanzó.
El periodo para el registro de aspirantes será del 23 al 25 de marzo, y el proceso de evaluación, que incluirá entrevistas y exámenes, se llevará a cabo en un plazo acelerado de cuatro semanas. De este modo, se espera que la Cámara de Diputados presente su propuesta final para los nuevos consejeros el 22 de abril. En caso de no alcanzar la mayoría calificada, los nombramientos se resolverían mediante un sorteo, poniendo énfasis en un proceso que, por primera vez, tendría un componente de paridad en las listas de candidatos.
Para ser consejero del INE, se exige tener un sólido conocimiento en materia electoral y no haber ocupado cargos de elección popular o partidistas en los últimos cuatro años. Dado que el mandato de los nuevos consejeros se extenderá por nueve años, su influencia en la estructura electoral mexicana se verá reflejada hasta abril de 2035. Esta renovación no solo da la oportunidad al oficialismo de alinear el INE, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la democracia mexicana en un contexto de tensiones y reestructuración política.
Actualización: Los datos corresponden a 2026-03-18 22:40:00.
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