La Comisión de Disciplina de la FIFA ha multado a la Federación Israelí de Fútbol con 150,000 francos suizos, equivalentes a 165,000 euros o 190,000 dólares, debido a “violaciones graves y repetidas” en la lucha contra la discriminación. Este pronunciamiento se produjo el 19 de marzo de 2026 y resalta un patrón alarmante de comportamientos racistas dentro del ámbito del fútbol israelí.
La FIFA argumentó que la federación israelí no ha tomado acciones concretas y transparentes frente a incidentes de discriminación, especialmente en relación con el club Beitar Jerusalén, conocido por el comportamiento racista de sus hinchas. La declaración de la organización indicó que la Federación Israelí había permitido la difusión de mensajes militaristas y politizados en el contexto deportivo, lo que agravó la situación.
En un documento de 40 páginas, se detalló una serie de comportamientos racistas, desde lemas sobre pureza racial en las gradas del Beitar hasta insultos dirigidos a jugadores árabes. La FIFA también criticó las multas impuestas previamente por la federación local, señalándolas como insuficientes y poco específicas en relación a los incidentes racistas.
Además, la FIFA observó que la Federación Israelí no ha emitido ninguna declaración pública condenando el racismo ni ha implementado campañas que promuevan la inclusión de jugadores árabes o palestinos. Como parte de la sanción, la federación deberá pagar dos tercios de la multa en un plazo de 30 días y destinar el resto a un plan destinado a combatir la discriminación.
Otra medida impuesta es que en sus próximos tres partidos internacionales como local, Israel deberá exhibir una pancarta visible con el lema “El fútbol une al mundo – No a la discriminación”.
Sin embargo, en relación con las expectativas palestinas, la FIFA decidió no tomar ninguna medida sobre los clubes israelíes que operan en colonias ilegales en Cisjordania. Esta decisión dejó sin respuesta una solicitud que había estado en espera durante dos años, a pesar del apoyo de varios expertos de Naciones Unidas. La FIFA justificó su postura, argumentando que el estatus legal final de Cisjordania es una cuestión compleja y no resuelta en el ámbito del derecho internacional.
El comunicado concluyó reiterando la necesidad de continuar promoviendo el diálogo y ofreciendo mediación entre las federaciones de Israel y Palestina, evidenciando la delicada situación que rodea al deporte en la región y su intersección con temas sociales y políticos.
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