La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ha dado un paso importante en la mejora de la conectividad en el país al oficializar la construcción de la carretera Arco Norte–San Juan del Río. Este proyecto, diseñado como una vía alterna, tiene la finalidad de reducir la congestión del tráfico en la autopista 57, especialmente en su tramo en Querétaro. Se estima que los trabajos darán inicio en junio de 2026, y se llevarán a cabo bajo un esquema de inversión mixta que incluye tanto capitales públicos como privados.
La inversión total para esta obra asciende a 24,066 millones de pesos, lo que también implicará la creación de aproximadamente 74 mil empleos. Este nuevo trayecto conectará directamente la carretera federal 40 con la 57, permitiendo que cerca de 13,500 vehículos al día eviten los puntos de saturación más críticos del centro del país. De esta manera, se anticipa que la nueva ruta funcione como el eje logístico principal para el Bajío, optimizando los tiempos de traslado para mercancías.
El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, subrayó la importancia de esta inversión, afirmando que es esencial para despresurizar la autopista México-Querétaro, una de las más transitadas a nivel mundial. La estrategia incluye no solo la construcción de la nueva carretera, sino también la interconexión con el tramo La Pitaya–Libramiento Noreste, lo que facilitará un circuito de movilidad continua en la región.
Los detalles del proyecto son significativos. Se prevé que la carretera cuente con cuatro carriles y un ancho total de 23 metros, garantizando así la fluidez del tránsito. La ejecución de la obra contempla la participación de casi 74 mil trabajadores durante el periodo de desarrollo, que se extenderá hasta 2029, cuando se espera inaugurar la infraestructura en su totalidad.
Los beneficios para los conductores serán muchos. La nueva ruta permitirá a los usuarios evitar el tramo de cuota de la carretera 57, ofreciendo una opción real para esquivar accidentes o cierres. Además, se espera que la eficiencia logística mejore, reduciendo el tiempo de traslado para el transporte de carga pesada. Otro aspecto notable es que esta obra se llevará a cabo con un modelo de autofinanciamiento, lo cual significa que no comprometerá los recursos públicos inmediatos, ya que se apoyará en la inversión privada.
La fase de licitación y preparación de suelo comenzará en el segundo trimestre de 2026, y la SICT mantendrá un riguroso control técnico para cumplir con los estándares de seguridad vial necesarios. Informes trimestrales se proporcionarán para coordinar los cierres parciales que se requieran durante la construcción.
Con esta iniciativa, Querétaro se perfila como un nodo de distribución clave en la región, facilitando el tránsito de mercancías hacia el norte del país y mejorando, en general, la movilidad del Bajío y la autopista 57.
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