El otro día, a la hora de la comida, encendí la televisión y descubrí que transmiten Scooby-Doo, la caricatura. Rápidamente recordé mi infancia y todas las caricaturas de Hanna Barbera que se transmitían y de las que tengo unos muy bonitos recuerdos. Scooby era una de mis favoritas, un gran danés enorme, miedoso pero valiente, inteligente y sumamente tragón, que junto con sus amigos (más que dueños) resuelve constantemente misterios, un poco por casualidad.
Es una caricatura en la que se diseña el misterio: ver sin ver. Funciona bajo la premisa de que nunca vemos completo. Se utilizan estrategias como sombras, siluetas, puertas que se abren y se cierran con persecuciones repetitivas y apariciones parciales del “monstruo”. El misterio está en lo que se oculta pero que al mismo tiempo el equipo de jóvenes y Scooby resuelven.
Scooby-Doo, Where Are You! se estrenó en 1969 en CBS y fue creado por Hanna-Barbera, un estudio estadounidense fundado en 1957 y que produjo muchas caricaturas exitosas como Tom y Jerry, Los Picapiedra y Los Supersónicos. Con Scooby-Doo, Hanna-Barbera diseñó una estructura narrativa repetible, pero con diferentes casos cada episodio y entre 1972 y 1973 se introdujo una novedad. Cada episodio se presentaba a una celebridad invitada y se mencionaba brevemente su trayectoria.
La estrategia narrativa de la caricatura es sugerir antes que mostrar. Con recursos clásicos de animación se muestran sombras alargadas, siluetas que aparecen y desaparecen, personajes que utilizan disfraces múltiples y voces y sonidos diferentes. También es clásico de Scooby las persecuciones en círculos y con juegos de puertas. El monstruo al inicio se bosqueja y conforme va avanzando la historia se puede ver mejor, para que al final lo atrapen y lo descubran.
Este recurso de diseño visual activa la imaginación de los espectadores y les permite percibir y completar una imagen con lo que creen que están viendo. El miedo que se siente (aunque sea poco en una caricatura) está en lo que imaginamos, ese es el miedo que siente Scooby-Doo, y lo hace mucho más poderoso.
En Scooby-Doo las historias por episodios siempre tienen un inicio, un clímax y una resolución, lo que mantiene el misterio y el miedo bajo control: todos sabemos que se va a encontrar el culpable y resolver el problema. Desde el diseño la repetición de estructuras narrativas que son el misterio, la persecución, y la revelación, genera una confianza en el espectador, quien sabe que va a sentir tensión pero que se resolverá el misterio.
Además, la paleta de colores vivos identifican muy bien a cada personaje y los eventos. Los colores más obscuros que se vinculan directamente con el misterio, en escenarios apagados y donde se muestran siluetas y sombras. Los encuadres, la animación de movimientos e incluso el ritmo de las escenas también. Con Scooby el diseño nos muestra una faceta en la que queda explícito que para construir una historia no siempre es necesario mostrar todo, a veces es mucho más potente ese espacio donde la imaginación la completa.
Nos vemos pronto para seguir hablando de diseño.


